Antecedentes insospechados en el caso de parricidio -ocurrido hace un año en Cauquenes donde Manuel Peña Landero dio muerte de un escopetazo a su hijo Andrés y sepultó su cuerpo-, podría arrojar el trabajo de funcionarios de la Brigada de Ubicación de Personas Briup y la de Adiestramiento Canino que hoy llegan a esta ciudad.

En directa Coordinación con el Ministerio Público concentrarán su accionar en el sector de Liucura, 12 Km. al sur de Cauquenes, donde fue encontrado el cuerpo de la víctima de cuyos restos óseos aún faltan algunas partes según lo expresó el Fiscal Francisco Ávila.
“Se trata de verificar la posible existencia de algunos restos óseos que faltan en el cuerpo de la víctima y además tratar de verificar la existencia de otros restos óseos, ya que las diligencias por ubicar a dos víctimas indirectas de este caso, su madre y una hermana del fallecido, lo que ha sido infructuoso y es una diligencia que necesariamente se debe hacer”.
Exhaustivas investigaciones no han logrado ubicar a María Angélica Burgos Crespo y su bebé de dos meses, quienes hace 20 años desparecieron extrañamente, sin descartar que existan rastros de su paso por este lugar.
Las declaraciones del imputado por parricidio e inhumación ilegal se mantienen bajo estricta reserva, pero no se descarta que puedan haber aportado datos relevantes que pudieran hacer presumir que se estaría tras una pista correcta para localizarlas.
El caso de parricidio quedó al descubierto hace sólo unas semanas cuando la conviviente del detenido logró eludir la permanente vigilancia y amenazas que el sujeto le propinaba para llegar hasta la unidad de la brigada de Investigación Criminal de Cauquenes y entregar los antecedentes que permitieron esclarecer lo sucedido.

Patricio Tapia, La Tercera
Foto: CQTK