El mercado laboral chileno atraviesa su momento más complejo desde el peor periodo de la pandemia. Según el último informe de la Encuesta Nacional de Empleo (ENE), presentado por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), la tasa de desocupación nacional se ubicó en un 9,8% durante el trimestre móvil julio-septiembre de 2026. Esta cifra consolida un incremento de 1,3 puntos porcentuales en doce meses y significa que, por primera vez en la actual medición, 1.007.976 personas se encuentran desocupadas y buscando activamente un puesto laboral en el país.
El brusco deterioro de los indicadores rompió una barrera psicológica clave en la economía nacional. Los análisis de centros de estudios de reconocido prestigio, como Clapes UC y el Instituto de Ciencias Alejandro Lipschutz (ICAL), coinciden en que el fenómeno actual ya no responde simplemente a una mayor cantidad de personas ingresando a la fuerza de trabajo, sino a una preocupante destrucción neta de empleos existentes, la cual suma tres boletines consecutivos a la baja. Durante el último año, mientras la fuerza laboral se expandió apenas un 0,3%, la cifra de personas ocupadas retrocedió un 1,1%, traduciéndose en la pérdida efectiva de más de 103 mil puestos de trabajo.
El desarme del empleo asalariado formal —que anotó una contracción del 2,5% interanual— es el síntoma que más inquieta a los analistas, dado que los puestos de trabajo estables con cotizaciones previsionales están siendo reemplazados de forma precaria por la informalidad laboral, la cual se situó en un 26,4% a nivel nacional. Economistas de entidades financieras como Scotiabank y Santander apuntan a que este rezago laboral procesa el estancamiento de la actividad interna y la severa caída de las perspectivas de inversión, cuya proyección anual en las encuestas del Banco Central se desplomó desde un 5,5% a un modesto 0,3% para el cierre del año.
Impacto sectorial y brechas de género
Al desglosar las cifras por actividad económica, la contracción golpea con especial dureza a sectores que tradicionalmente dinamizan los ingresos de clase media. La industria manufacturera registró un descenso interanual del 8,1% en sus ocupados, las actividades financieras y de seguros bajaron un 14,1%, y el rubro de información y comunicaciones sufrió un descalabro histórico del 20,8%.
Geográficamente, la Región Metropolitana superó el promedio de la nación, registrando una desocupación del 10,4%, empujada por caídas drásticas en la contratación formal de servicios corporativos y manufacturas locales.
Por otra parte, las brechas estructurales volvieron a profundizarse drásticamente:
- Desempleo Femenino: Escaló hasta las dos cifras, fijándose en un 10,5% y encadenando siete mediciones seguidas en rangos críticos.
- Desempleo Juvenil: El segmento entre 15 y 24 años experimentó un repunte dramático que borda el 25% de cesantía, afectando de manera transversal incluso a profesionales recién egresados.
Reacciones y proyecciones
El ministro del Trabajo, Tomás Rau, reconoció públicamente que los datos «no son buenos y no se van a minimizar», asegurando que el Ejecutivo busca acelerar las agendas de adaptabilidad y flexibilización de jornadas, además de apostar por los subsidios del plan de incentivo a la contratación formal. Desde la oposición y sectores parlamentarios, en tanto, se cuestionó la velocidad de la reactivación económica, apuntando a que los amortiguadores de la masa salarial real ya se agotaron y que el debilitamiento del mercado laboral impactará de forma inminente en un menor consumo de los hogares en los próximos meses.
Los modelos predictivos de las principales mesas de dinero estiman que la estacionalidad habitual de los meses de verano (sectores agrícola, turismo y comercio minorista) podría maquillar o aliviar levemente las cifras de cierre de año. Sin embargo, la desocupación nacional corregida por factores estacionales ya se empina por el 9,6%, lo que sugiere que el panorama estructural seguirá siendo sumamente exigente, obligando al país a convivir con tasas cercanas a los dos dígitos por varios trimestres consecutivos.


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