La actividad económica en Chile interrumpió la tendencia del mes anterior y volvió a registrar una variación negativa. Según informó el Banco Central de Chile, el Índice Mensual de Actividad Económica (Imacec) de julio anotó una contracción del 1,5% en comparación con el mismo periodo del año anterior. La cifra se ubicó en el rango inferior de las proyecciones macroeconómicas y evidenció la persistencia del bajo dinamismo en los principales sectores productivos del país, lo que ha llevado a los analistas del mercado financiero a recortar el techo estimado para la expansión del Producto Interno Bruto (PIB) al cierre del año.
El retroceso de la actividad estuvo determinado por la caída del 3,2% en la producción de bienes, arrastrada por un desplome del 9,3% en el sector minero. De acuerdo con el informe técnico del instituto emisor, este resultado responde a menores leyes en el mineral de cobre extraído, la ejecución de mantenciones programadas en grandes faenas y las interrupciones operacionales causadas por los sistemas frontales que afectaron a la zona centro-sur. Estos mismos factores climáticos incidieron negativamente en la industria manufacturera debido a menores niveles de refinación de combustibles y elaboración de productos químicos, lo que no logró ser compensado por el incremento del 3,4% en la generación eléctrica derivado de la mayor disponibilidad hídrica.
Por el lado del consumo y la provisión de prestaciones, los servicios experimentaron una baja del 0,7% en doce meses. El comportamiento de este sector estuvo influenciado por el área de servicios personales, la cual reflejó el impacto directo de las suspensiones de clases decretadas por la contingencia climática, sumado a contracciones en los rubros de transporte y servicios de alojamiento y comida. En contraste, el comercio fue el único componente que mostró cifras positivas al expandirse un 0,7% anual, impulsado por el desempeño de las ventas en el sector minorista, lo que evitó una caída mayor del indicador general.
Este escenario macroeconómico intensificó el debate técnico respecto a la trayectoria de la economía chilena para el segundo semestre. Desde el Ministerio de Hacienda se reconoció que el indicador de julio obliga a realizar un ajuste a la baja en la estimación oficial de crecimiento para el año, alineándose con las proyecciones de las consultoras económicas de la plaza que sitúan el PIB anual en torno al 1%. Los economistas locales señalan que las cifras reflejan una debilidad que va más allá de los factores estacionales y climáticos, lo que incrementa la presión sobre el mercado laboral y redefine el espacio que tendrá el Banco Central para la conducción de su política monetaria en los próximos meses.


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