Ejecutado por la Facultad de Ingeniería de la casa de estudios, el proyecto permitirá a pobladores de diversas zonas, consumir comestibles y líquido sin contaminantes químicos, ni biológicos.

Diversas son las problemáticas a las que se ven enfrentados los pobladores de los sectores rurales más aislados de la región. Una de ellas se ve directamente relacionada con el agua y los alimentos, recursos fundamentales para el ser humano cuyo consumo debe estar sujeto a altos estándares de higiene para evitar efectos nocivos para la salud y que estos se contaminen, ya sea de forma química o biológica.

En el caso del agua, una de las consecuencias más nocivas que esta puede tener para las personas, tiene que ver con la contaminación por microorganismos, cuya aparición es común en Chile, y que al ser consumidos en una alta carga, pueden tener graves consecuencias en la salud. Mientras que para los alimentos, es necesaria la refrigeración para asegurar un correcto almacenamiento que extienda la durabilidad de estos por un tiempo determinado.

Por esta razón, la población rural está más expuesta y es más sensible a estos problemas, pues, en el caso del agua, la mayoría no utiliza cloro para su tratamiento y al no contar con sistemas de refrigeración, ya sea por falta de energía eléctrica o de recursos económicos, los alimentos sufren una descomposición temprana, contaminándose con una alta carga de microorganismos.

En este contexto, la Universidad de Talca con apoyo de la MacroFacultad de Ingeniería, se adjudicó el 2015 un Fondo de Acceso a la Energía, impulsado por el Ministerio de Energía, cuyo objetivo es avanzar en el desarrollo de proyectos que implementen soluciones energéticas renovables en sectores rurales, aislados o vulnerables, marco en el que la Facultad de Ingeniería desarrolló un prototipo que genera ozono a partir de energía fotovoltaica, para la descontaminación de alimentos y agua para los habitantes de zonas rurales, específicamente del sector El Melado, en la comuna de Colbún.

Según explicó el académico y jefe del proyecto, Diógenes Hernández, “Esta iniciativa propone el desarrollo de prototipos automatizados, que son alimentados con energía fotovoltaica para la generación de ozono, cuyo gas es altamente oxidante y está comprobado que elimina el 99,99% de los microorganismos presentes en el agua y en los alimentos, sin causar daños para el ser humano”.

De este modo, el gas volátil altamente oxidante, conocido como ozono, es capaz de destruir virus, bacterias, parásitos. priones, hongos, mohos, esporas y otros contaminantes que se presentan en el agua y en los alimentos, ya sea en las carnes. pescados, frutas, mariscos, verduras, quesos, huevos, entre otros, con la particularidad de ser 3.000 veces más efectivo que el cloro en la desinfección del agua, además de ser más seguro de manipular, puesto que no emana los vapores del cloro, que tienen un alto porcentaje de irritabilidad en las vías respiratorias.

El seremi de Energía, Vicente Marinkovic, quien conoció los alcances de la iniciativa, comentó que, “Además de ser una propuesta innovadora, esta además presenta una alto porcentaje de aplicabilidad, pudiendo ser instalada en distintas zonas cordilleranas de nuestra región e incluso del país. Además, muchas personas me han expresado su preocupación por el tipo de agua que están consumiendo, por esta razón es positivo que la Universidad de Talca genere estas iniciativas innovadoras, que buscaremos llevar a más sectores rurales para que las familias puedan mantener frescos sus alimentos, además de que puedan tener agua de calidad”.

Funcionamiento del prototipo

Para lograr la óptima conservación de los alimentos y la purificación del agua, el ozono es generado por un sistema autónomo que canaliza este gas a través de dos vías, una que va directamente a un estanque donde se almacena el agua y a una cámara en donde se almacenarán los alimentos, lo que implica que ambos sistemas estén libres de microorganismos gracias a la presencia del ozono.

Para asegurar el funcionamiento continuo del sistema, se obtiene la energía necesaria mediante un sistema fotovoltaico que consta de dos paneles solares de 300 watts, cuya energía pasa por un inversor, que alimenta directamente al generador de ozono que posee un consumo de 20 watts.

Finalmente, el excedente energético se almacena a un banco de baterías, las que posteriormente son utilizadas para alimentar una bomba que extrae el agua desde su fuente de origen, principalmente pozos, la que se programa durante la noche para hacer funcionar una bomba extractora, que se encarga de llenar un estanque de 200 litros, con el agua que será descontaminada con ozono.

Cabe destacar que de este prototipo se busca generar un kit de ozono para su comercialización y cuyo costo estaría entre los 500 mil pesos.