El académico Claudio Fredes, del Departamento de Ciencias Agrarias de la Universidad Católica del Maule, explica las consecuencias de los siniestros a las producciones de vino en las zonas afectadas.
En medio de la emergencia que vive la zona centro-sur del país, producto de los incendios forestales que se producen hace varias semanas, el ingeniero agrónomo y académico del Departamento de Ciencias Agrarias de la Universidad Católica del Maule (UCM), Claudio Fredes, explica los alcances negativos que pueden generar estos eventos en las producciones de vino locales.

Según el experto en vitivinicultura, “el humo constante sumado a altas temperaturas en las que han estado por muchos días las uvas, puede impactar negativamente y drásticamente al componente aromático de las uvas y sus correspondientes vinos, es decir que los vinos que se obtendrán de estas uvas tendrán malos aromas”.
f1924-ucm2bagronomo2bclaudio2bfredes2b01-cqnetAdicionalmente sostiene que con ello las uvas perderán mucha acidez, con lo cual además, estarán desequilibrados. En resumen estos eventos bajan mucho la calidad de los vinos.
Por otra parte, es necesario dimensionar que el corazón de la vitivinicultura campesina nacional está bajo una densa capa de humo y paralelamente sometida a altas temperaturas sin precedentes, lo que adelantará la cosecha y seguramente la calidad no será la esperada.
“Estamos viviendo el cambio climático que el año pasado nos golpeó con intensas lluvias antes de cosecha y este año con incendios. Está claro que la contaminación no es buena para nadie y en estas condiciones laborales y emocionales es muy difícil trabajar. Respecto a las plantas, cuando pase este incendio, algunas parras pueden rebrotar, pero esto dependerá de la intensidad del fuego en cada caso”, señaló el académico.
Cabe destacar que la provincia de Cauquenes como zona del secano vitícola es la zona más afectada con el incendio que ha arrasado 85 hectáreas, a las que deberían sumarse decenas o cientos de hectáreas más de viñas de la provincia de Ñuble.
“Estas provincias tienen la característica de estar compuesta por pequeños productores de uva, que vienen muy golpeados por la industria compradora del vino, o bien, que han salido adelante con producciones propias rescatando la identidad campesina. Este incendio es un duro revés para la producción de vinos de grandes y chicos, pero afecta más a las pequeñas empresas que a las grandes compañías”, concluye Claudio Fredes respecto al perjudicial impacto a la agricultura familiar campesina.