Columna de opinión:
Rigoberto Espinoza
 Seremi de Educación Maule

Médico, abogado, ingeniero, son las profesiones más recurrentes que escuchamos de nuestros niños al hacerles esa pregunta, así nos vemos en el supuesto de que el éxito de nuestros hijos depende de alcanzar un título en una universidad, y en una de esas carreras, entonces nuestra sociedad en su mayoría corre desbocada en busca de ese sueño, y en muchas ocasiones sin importar la calidad de las instituciones a las que acceden los jóvenes, dando todo ello como resultado frustraciones y deudas.

El porcentaje de deserción en la educación universitaria es de un 44% (Fuente: Deserción y ayudas estudiantiles en Chile. A. Barrios, R. Paredes, & F. Meneses), entonces algo no estamos viendo con claridad como sociedad, en nuestro país todo sucede por obra y gracia del mercado, el mercado en la educación está destruyendo la vida de muchos jóvenes que tienen como único modelo de éxito la educación universitaria, por ello es necesario planearse desde otra perspectiva.

Cuántos jóvenes eligen su futuro por sentirse llamados a hacer algo, por vocación, en donde los padres y maestros orienten y ayuden a los jóvenes a descubrir sus potencialidades y virtudes, bajo estas condiciones, cuántos de ellos elegirían la educación técnico profesional como una alternativa real, y no como un último recurso.

Alternativas de calidad existen, el estado va a incluir en el proceso de reforma a la educación técnico profesional, se debe buscar la profesionalización de los oficios, avanzar en mejor implementación y cobertura, en lo que la meta de la presidenta Bachelet de la creación de nuevos centros de formación técnica es un gran aporte, pero lo más importante es que la vocación sea el motivador y no las necesidades del mercado, eso garantiza plenitud, que es en fin lo que debe buscar una sociedad, no prestigio, o bienes materiales, estos son una consecuencia, no un fin.

Por ello lo principal es que las familias y los profesores descubran el verdadero tesoro que se oculta en nuestra juventud, y la guíen al pedestal que se merece.

Por: Rigoberto Espinoza G.
Seremi de Educación del Maule



Día de la Educación Técnico Priofesional

Por decreto supremo 64.817 del 26 de Agosto de 1942 se crea la Dirección de Educación Profesional en que se reconoce la importancia de la E.T.P. en la formación de técnicos de mando medio y lo que esto significa para el desarrollo productivo del país.

El 7 de Diciembre de 1965 se reconoce definitivamente la Educación Media Técnico Profesional EMTP al dictarse el decreto supremo 27.852. que establece la educación media en dos modalidades, humanístico científica y técnico profesional.

Entre 1965 – 1973 la ETP se inserta en el contexto de la Reforma Educacional del Presidente Eduardo Frei Montalva, el desarrollo impulsado por esta reforma concebía un gran concepto democrático de la educación como el instrumento democratizador por excelencia. En esta época se crean múltiples entidades de Formación Técnica Profesional tales como INACAP – DUOC – CIDE – EDUCACION SINDICAL – EDUCACION DE ADULTOS. La creación de la Modalidad Técnico Profesional de nivel medio (1965) cambió profundamente la imagen de la Educación media Técnico Profesional y le abrió las Puertas de la Universidad. Progresivamente, año tras año aumentó su matrícula hasta aproximarse al 50% de la Matrícula de nivel medio en la década del ’90 comparable con la matrícula Humanístico Científica.