Cauquenes se sitúa en una zona que los que los expertos denominan posee una “Brecha Sísmica” y que implica una preocupante laguna de espacio-tiempo sin actividad telúrica de consideración, la que se ha acumulado y que tarde o temprano se liberará.

El fuerte movimiento telúrico de 7,8 grador Richter que azotó a la zona norte de nuestro país (Tocopilla), que dejó miles de familias damnificadas, una gran cantidad de viviendas en el suelo y otras tantas que es necesario reconstruir, fue una alerta que nos llama a preguntarnos si estamos realmente preparados para enfrentar un evento de esas características en nuestra zona.

La preocupación parece lógica, sobretodo luego que entendidos en la materia sacaran a reflotar la teoría del “Gran Terremoto”, que afectaría al norte de Chile y que no sería el del pasado 14 de noviembre (2007). Pero la preocupación aumenta aún más , cuando los estudios de este tipo de fenómenos señalan que no sólo los nortinos podrían ser víctimas de un sismo de proporciones, sino que también otras partes del país.

El Gran Terremoto

En la parte de Chile que existe mayor conciencia de un gran evento símico , de proporciones realmente destructivas  es el norte del país y es por lo miemo que allí se implementan modernos sistemas de alerta y evacuación. En Antofagasta, por ejemplo, la población tiene plena conciencia que en cualquier momento puede llegar un terremoto  y lo que es aún peor , este podría venir acompañado de un tsunami, por lo que existen siete sirenas antiterremotos –de una inversión superior a los 260 millones de pesos cada una- instaladas en lugares estratégicos de la ciudad.

Un “Gran Terremoto” o “Big One” –como otros los llaman- consiste en un fuerte sismo de más de 8 grados de intensidad en la escala Richter, que podría ocurrir en las zonas que presentan las denominadas “Brechas Sísmicas”, que según señala el jefe del Servicio Sismológico de la Universidad de Chile, Carlos Aranda, “es un sector del territorio donde históricamente ha habido grandes terremotos y no se han vuelto a repetir. Es decir hay una laguna sísmica”.

La brecha sísmica que nos podría afectar más directamente en el Maule, es la que se registra en la zona abarcada entre Matanzas y Constitución y que –eventaualmente- también puede alcanzar a parte de la Región del Bío Bío, cuyo silencio telúrico data de 1906, o sea más de 100 años sin que se registre un terremoto de proporciones.

El experto –eso sí- asegura que esto no significa que ocurra un remezón de consideraciones que supere los 8 grados Richter y que tenga un radio de acción superior a los 1000 kilómetros, ya que como recalca “la predicción en sismología no existe”.

Sin embargo, Aranda reconoce que al no producirse este tipo de fenómenos “hay una acumulación de energía , hay toda una dinámica a lo largo de todo el territorio nacional. Son las dos placas; de Nazca y Continental que se juntan y en ese choque de placas se produce la sismicidad que todos conocemos, y que nos tiene ocupados en el Norte. Que anteriormente nos tuvo ocupados en el Sur, y así seguimos… Chile es un país sísmico y nada es más fácil que predecir un terremoto”.

El experto continúa y señala: “Si tú me preguntas: ¿Va a haber un terremoto en Chile? La respuesta es sí… ¿Dónde? Nadie lo sabe… ¿Cuándo? Tampoco se sabe, y ¿El lugar? Es imposible decirlo”.

La brecha de Constitución

El último evento de gran magnitud registrado en la brecha sísmica comprendida desde Matanzas en la Región de O´Higgins, hasta Constitución en el Maule data de 1906, cuando un sismo de 7,9 grados Richter de intensidad, cuyo hipocentro estuvo a 25 metros de profundidad, sacudió a un basto sector al sur de la Región Metropolitana, que llegó asociado a una marejada importante.

Al respecto el jefe del Servicio Sismológio de la U. de Chile, comenta: “Hay una laguna sísmica en la Séptima Región que se conoce tal vez algo menos que la del norte y todo el mundo nos pregunta por la del norte, del “Gran Terremoto”, pero la verdad es que son brechas sísmicas…”

El terremoto que derrumbó a Cauquenes

Pero aunque no se registra un movimiento telúrico de proporciones, desde hace más de cien años en la brecha sísmica que comprende a Cauquenes, tampoco quiere decir que en un corto plazo seamos testigos de un terremoto.

Hay que recordar que para nuestra ciudad el terremoto más significativo fue el de 1939, que afectó a la zona de Chillán y alrededores, alcanzando una magnitud de 8,3 grados Richter, registrando su epicentro en las cercanías de Quirihue a una profundidad de 60 metros.

Este evento sísmico fue crucial para Cauquenes, puesto que prácticamente sepultó una historia de 200 años reflejada en impresionantes construcciones. El terremoto del ´39 tiró casi todo abajo y Cauquenes tuvo que ser reconstruido dejando atrás majestuosas obras arquitectónicas como el Templo santo Domingo o el antiguo edificio del Liceo Antonio Varas, quedando reducido a una que otra construcción añosa y un sinnúmero de casas de adobe, que hoy más que representar parte de la historia local, representan un real peligro ante un nuevo movimiento telúrico de similares características al de fines de la década del ´30.

Carlos Aranda, señala que el Terremoto de Chillán de 1939, “fue uno de los terremotos que ha causado más daño, pero también se tiene que ver que las normas de construcción antisísmica no existían”. Esta situación –según el experto- debería ser distinta hoy, puesto que “las primeras normas de construcción antisísmicas fueron hechas a partir del Terremoto de Chillán y posteriormente se han ido mejorando en la manera que se ha conocido día a día el monitoreo sísmico y cuáles son los sectores de mayor riesgo”.

En la Región del Maule existen cuatro estaciones sismológicas, todas orientadas a detectar sismos locales. Una de ellas ubicada en Curicó, es de periodo corto y de un componente, por lo que indica el monitoreo de la onda sísmica sólo en su componente vertical. Además se registran otras tres estaciones en Talca, Linares y en Chanco en la Provincia de Cauquenes, las que son de tres componentes, indicando un monitoreo de la onda sísmica en su componente vertical, norte-sur y este-oeste.

Y cómo estamos?

Considerando los eventos del pasado en Cauquenes y otras zonas del país, la pregunta que cabe plantearse es. ¿Estamos realmente preparados para enfrentar un movimiento telúrico de similar magnitud al de 1939?

El encargado de Emergencia y Protección Civil del municipio cauquenino, Franco García, señala: “La idea es estar siempre preparados ante cualquier evento que pueda suceder. Hay que trabajar apurados pero con calma”. Según el funcionario municipal, el alcalde Guillermo Badilla está preocupado del tema, razón por la cual se encuentra trabajando en una planificación que consiste en dividir a Cauquenes por sectores ante la posibilidad que ocurran movimientos sísmicos de gran intensidad u otra emergencia similar”.

El director comunal de emergencias explica –además- que el plan consistiría dividir a Cauquenes en “cinco zonas, con bases en algunos sectores. La base general serán los corrales municipales, pero imagínate que en Porongo el albergue podría ser el colegio del sector y obviamente el consultorio Poniente. En el barrio Estación el consultorio de allá y la Escuela Ascención Jara”.

Franco García, También recalca el trabajo preventivo que se desarrolla. “Nosotros con Bomberos, con el encargado provincial de Emergencia, don Jorge Rojas, estamos constantemente trabajando en los colegios con los planes Daysi (…) Estamos haciendo un trabajo con todos los colegios, con los párvulos. Hemos ido a algunos jardines infantiles a reunión, acompañados con Bomberos, para saber cómo deben tener sus puertas, el tema de los ventanales que sean protegidos para que no salten los vidrios para todos lados, en casos como estos”, indicó el personero municipal.

Las preocupaciones

Sin embargo, Franco García reconoce que hay un tema que preocupa y que guarda relación con las cerca de cuatro mil viviendas de adobe que aún se mantienen en pie. “Obras (municipales) tiene más o menos calculado un porcentaje del lado sur-poniente que es de estructura antigua y realmente ahí la situación está complicada”.

Es por lo anterior que el encargado de Emergencia y Protección Civil de la comuna de Cauquenes recalca la importancia de la planificación que lleva adelante y señala: “Estas zonificaciones que estamos trabajando es para que los encargados del sector, de la zona que le corresponde a estos lugares sean específicos y vean cuántas casas o construcciones de esa envergadura (construcciones antiguas o con riesgo de derrumbe) tienen”.

Otras de las funciones serían identificar, “los lugares de evacuación que existen  (…)laas zonas donde se puedan instalar campamentos de emergencia. Por ejemplo en el sector de Barrio Yungay tenemos el estadio, si la gente tiene problemas, todos deben concurrir al estadio”.

Tsunamis

En las diferentes ciudades costeras, como es el caso de Chanco y Pelluhue, uno de los miedos más latentes ante un sismo fuerte es el consiguiente riesgo de tsunami que este podría conllevar.  De hecho en ciudades como Antofagasta –e incluso en Constitución- existen mapas de inundación, vale decir planos que indican los lugares de la ciudad que quedarían bajo el agua en caso de maremoto.

Para Carlos Aranda, jefe del Servicio Sismológico de la Universidad de Chile, “Los eventos sísmicos que han causado los mayores desastres en nuestro país son costeros. O sea, son producto de las zonas de subducción. El por qué está claro: Si son costeros y tienen su epicentro en el centro marino y tienen una magnitud superior a 8 (grados Richter),  van a causar una marejada que puede hacerse sentir en las playas del sector del epicentro y en otras más”.

Aranda explica que “los tsunamis se expanden y pierden muy poca energía viajando, de modo que cuando llegan a otro sector y encuentran fallas someras se eleva la altitud de la olas”.
Pero, ¿Cómo saber cuándo un sismo viene aparejado de un maremoto? El experto señala una sencilla manera de determinarlo. “El día o el momento en que la gente sienta un sismo en que cueste mantenerse en pie, no busque aviso de la Gobernación Marítima, ni de las autoridades, sino que se debe buscar una altura superior a los 20 metros sobre el nivel normal del mar donde guarecerse”.

Lo anterior se sustenta en que en el terremoto de 1960 en Valdivia, que es el más importante registrado en Chile, que tuvo una magnitud de 9,5 grados Richter y que ocasionó un desastre de proporciones, trajo consigo un tsunami destructor mayor en que las aguas alcanzaron 19 metros por sobre su nivel.

Nuestro pequeño plancito de emergencia

A pesar que Chile es un país sísmico y todos parecemos estar conscientes de aquello, Carlos Aranda manifiesta que “hay una falta de cultura sísmica en el país que es evidente y que queda de manifiesto cada vez que vivimos un evento telúrico”, puesto que de inmediato el caos se apodera de nosotros.

Aranda dice que es típico en situaciones como estas que los padres vayan desesperados a buscar a sus hijos al colegio y que por su parte, los hijos se vayan a la casa y al final todos se pierden y la desesperación e incertidumbre es mayor.

Ante este panorama el especialista recomienda fijar a nivel familiar un punto de reunión en caso de un sismo que no nos permita mantenernos de pie, puesto que “cada familia debe tener un pequeño plancito de emergencia, o sea, definir qué hacer antes, durante o después de un sismo”.

También señala que es importante que en los lugares de trabajo exista alguien que en caso de emergencias como un terremoto señale “dónde está el punto más seguro del lugar de trabajo” que reúna las condiciones necesarias para estar a salvo.

El jefe del Servicio Sismológico de la U. de Chile, indica: “Yo adivino que no lo ha hecho el 50% de los lugares de trabajo en Chile. La gran mayoría actúa dejándose llevar por el pánico, porque uno se asusta, se recuerda de los hijos, de la familia, de los padres, etcétera, pero es natural (…) Ahí es donde de haber un plan, un pequeño plancito de emergencia, para no aumentar la desesperación y el caos”.

Bajo cualquier circunstancia es irresponsable señalar que determinado día, a determinada hora y en determinado lugar habrá un movimiento telúrico de proporciones o  un “Gran Terremoto”, pero lo cierto es que hay que estar preparados. Es una realidad que en nuestro país cada cierto tiempo ocurren este tipo de eventos, sin embargo la clave y la diferencia estará en cuán precavidos hemos sido.

Periodista: Patricio Alexis Díaz E.
Reportaje publicado en: Revista Motivus, Cauquenes 
Noviembre-diciembre 2007
Año 2, N°16