Según las primeras indagaciones, los homicidas se subieron como clientes al auto de Enrique Aguilera, donde lo mataron y le robaron. Su familia denunció que fue un asesinato por encargo.

Una violenta muerte encontró un conocido taxista que fue ultimado a golpes por dos peligrosos delincuentes, en Cauquenes, quienes luego de robar algunas especies en su auto, lo dejaron abandonado en un camino rural. La víctima identificada como Enrique Aguilera, de 73 años, cumplía sus labores habituales como taxista cuando pasada la una de la mañana de ayer fue contratado por dos individuos, quienes supuestamente se dirigían hacia un sector rural alejado de la ciudad.

Tras convenir el pago, el chofer accedió al traslado de los supuestos clientes hacia un predio en el camino Las Calicheras, vía que une a Cauquenes con la localidad de Coronel de Maule. El viaje se prolongó por trece kilómetros, hasta que los delincuentes le ordenaron tomar un camino vecinal e internarse unos cien metros hacia un bosque.

Tras detenerse cuando se lo ordenaron los supuestos clientes, la víctima fue atacada y golpeada en reiteradas oportunidades, hasta que quedó prácticamente muerto. En su acción, los asaltantes usaron elementos contundentes e incluso amarraron al taxista con un alambre.

Los dos asesinos, antes de abordar el taxi de Aguilera, trataron de tomar otos autos para viajar hasta el camino rural e incluso un hijo de la víctima se negó a realizar el viaje. En todo caso y al ver que su padre había aceptado hacer la carrera, lo siguió en su auto, retornando al paradero tras constatar que no ocurría nada anormal.

Pero la demora en el regreso de su padre y el hecho de que el año 2003, Enrique Aguilera estuvo a punto de perder la vida en otro asalto, hizo que su hijo avisara al resto de sus hermanos de la presunta desgracia, quienes en horas de la madrugada se dieron a la tarea de ubicar el paradero de su progenitor, temiendo una tragedia.

MACABRO HALLAZGO

La intensa búsqueda arrojó resultados poco antes de las diez de la mañana de ayer, cuando tres de sus hijos avistaron el automóvil estacionado en la cima de una cuesta, creyendo en ese momento que el vehículo había sufrido algún desperfecto mecánico. Pero el drama se desató cuando encontraron el cuerpo sin vida de su padre al interior del móvil.

En forma inmediata alertaron a personal de Carabineros, quienes a esa hora también eran parte del operativo de búsqueda. Los uniformados se constituyeron en el lugar y dieron aviso a la fiscalía local, donde se ordenó el trabajo en terreno de peritos del Laboratorio de Criminalística (LABOCAR) de la policía uniformada.

A partir de estas indagaciones, se comprobó que los mismos asesinos robaron la radio del vehículo de la víctima y una cantidad de dinero que el afectado tenía en su poder. Una vez efectuados las primeras diligencias, supervisadas personalmente por los fiscales, Loreto Escobar y Gustavo Campaña, se ordenó levantar el cuerpo de Enrique Aguilera.

El cadáver fue trasladado hasta el Servicio Médico Legal (SML), a la espera de la llegada de una especialista forense de Santiago, quién a última hora de ayer realizó la autopsia, permitiendo la entrega del cuerpo a los familiares de la víctima.

ASESINATO POR ENCARGO

El brutal crimen provocó gran pesar y alarma en la comunidad local, toda vez que se trata de un conocido taxista y uno de los pocos que prestaba sus servicios exclusivamente de noche, siendo especialmente útil en las emergencias médicas.

Para la investigación, un dato relevante será justamente el motivo por el cual los hijos de Enrique Aguilera lo salieron a buscar cuando no volvió a Cauquenes, ya que en julio del 2003 y a una cuadra del hospital de esta ciudad, a la misma víctima lo habían asaltado.

Tras ese episodio que terminó con la detención de los antisociales y un juicio donde la declaración del propio afectado fue clave para condenar a estos antisociales (ver recuadro), la familia del malogrado conductor le solicitó que se retirara de ese trabajo, pero el deseo de ser útil para sus parientes fue más fuerte y antes de dos meses, Enrique Aguilera volvió a conducir su mismo taxi.Por este motivo, los familiares de la víctima no descartaron que el crimen correspondiera a un asesinato por encargo, particularmente por parte de los individuos que lo habían asaltado el 2003 y que fueron delatados por la misma víctima.

En cuanto al paradero de los asesinos y el avance de las diligencias, los fiscales de Cauquenes mantuvieron reserva, pero trascendió que se esperan prontos resultados, ya que se coordinaron acciones entre Carabineros y la Policía de Investigaciones. Según esto datos, uno de los homicidas tendría el apodo de “El Rata”.

EL ASALTO DEL 2003

Los dos delincuentes que hace dos años asaltaron al taxista asesinado fueron condenados en agosto del 2004 en el tribunal oral de Cauquenes a cumplir una pena de 10 años y un día de cárcel. Se trata de Ricardo Alexis Espinoza Aucal y Juan Carlos Orellana Peñailillo, ambos de 22 años de edad y culpables por dos delitos de robo con intimidación y lesiones graves sufridos por la misma víctima.

Tal como ocurrió ayer, en aquella oportunidad el chofer también recogió a estos delincuentes en pleno centro de Cauquenes para llevarlos hasta la población Retulemu, pero en el camino, los asaltantes le pidieron que se desviara y los dejara en el hospital. Al llegar al recinto asistencial, los ladrones sacaron cuchillos y comenzaron a agredir al conductor, exigiendo la entrega del dinero.

La víctima sacó un palo y trató de defenderse, logrando salir del auto, donde cayó al suelo y estuvo a punto de ser rematado por uno de los asaltantes, quien se detuvo tras observar que algunas personas habían salido de sus casas a mirar lo que ocurría. El compinche aprovechó el momento para robar seis mil pesos que estaban en el cenicero del taxi. El conductor trató de caminar hasta el hospital, pero cayó desmayado y fue auxiliado por carabineros, logrando sobrevivir a las heridas.

Christiian Molina, El Centro