El académico de Geología UCM, Dr. Andrés Solórzano, relata los detalles del descubrimiento de un primo gigante del capibara que vivió hace 4 millones de años en plena Ruta 5 Sur.
En el mundo de la ciencia, a veces la gloria llega por accidente como un hoyo de cinco metros al lado de la carretera. Mientras en el resto de Sudamérica el capibara es el rey de las selfies y los memes, en Chile veíamos con envidia como éramos el único país del continente sin registros del roedor más querido y relajado del planeta. Hasta ahora.
Andrés Solórzano, académico de la Escuela de Geología de la Facultad de Ciencias Básicas UCM, cuenta la historia de cómo se dio este descubrimiento, que nos permite decir que en Chile si tuvimos Capibaras.
Fiel a su estilo divertido, el académico que proviene de Venezuela cuenta que él fue el «outsider invitado» para apoyar un hallazgo que cambió la historia: un diente encontrado en la Formación Mininco (norte de la Región de la Araucanía) que prueba que hace 4 millones de años, Chile también tenía sus propios «carpinchos».
El diente de la fortuna
El descubrimiento no fue producto de una expedición al estilo Indiana Jones, sino del azar de la construcción. Unas excavaciones para torres eólicas, cerca de la población de Renaico a solo 4 km al este de la Ruta 5 sur, revelaron lo que parecían solo «conchitas» al comienzo, pero que terminaron siendo piezas clave de la prehistoria chilena.
«Los dientes son extremadamente diagnósticos. Si tú me muestras un diente, yo te digo si es dinosaurio, mamífero o cocodrilo», explica Solórzano con la confianza de quien ha visto miles de molares. «Cuando encontraron el diente, no hubo dudas: era un ratón, y no un ratón chico, era un Phugatherium. Era un primo hermano del capibara moderno, pero casi del doble de su tamaño».
Un capibara «formato familiar» que se paseaba hace 4 millones de años por lo que hoy es la Ruta 5 Sur.
La gran pregunta que desvela a los científicos no es si eran tiernos o amigables hasta con los cocodrilos, sino cómo llegaron aquí. Con la Cordillera de los Andes como muralla infranqueable, el equipo compuesto por Karina Buldrini (Museo Nacional de Historia Natural), Germán Montoya-Sanhueza (Universidad Austral de Chile), Martín Chávez-Hoffmeister (CIAHN), Esteban Rodríguez (Therium Servicios Profesionales Limitada), Carolina Sandoval (Therium Servicios Profesionales Limitada), Pablo Oyanadel-Urbina (Therium Servicios Profesionales Limitada) y Jorge Campos-Medina (Therium Servicios Profesionales Limitada), sugiere que estos roedores podrían haber cruzado desde Argentina, donde el grupo es mucho más diverso y mejor conocido gracias a su buen registro fósil, por zonas donde la cordillera es mucho más “baja”, como Lonquimay, o incluso haber migrado desde México bordeando los Andes.
«Para mí tiene más sentido que hayan cruzado de Argentina a Chile por algún lugar donde la cordillera no fuera tan alta», señala el académico, quien además bromea con la falta de fósiles de mamíferos en Talca y el valle central de la zona centro sur de Chile: «Aquí está todo cubierto de cultivos y vegetación. ¡Hay que tener la suerte de que alguien haga un hoyo justo donde hay algo!». Aunque suene extraño el hallazgo del capibara en Renaico es apenas el primer registro de mamíferos fósiles mas antiguos de cientos de miles de años en el valle central de Chile.
Del meme al paper y al plato
El fenómeno del capibara no es solo académico; es una «fama» que el Dr. Solórzano se toma con humor. Mientras en redes sociales la gente compara al roedor con políticos o hace chistes sobre si el fósil «se lo pelaron», el profesor aporta un dato que podría romperle el corazón a los fans de Carpincho Enthusiasts.
«En Venezuela comemos capibara. Yo estoy cansado de comer capibara, ¡es súper rico!», confiesa entre risas, aunque advierte que cuando dice esto en las charlas, la gente lo mira sin mucha alegría.
Más allá de la anécdota culinaria, el hallazgo es serio y fue traducido a 12 páginas de una revista importante revista científica internacional, el Journal of South American Earth Sciences, en la que se realiza toda una descripción técnica del fósil que posicionan a la UCM en el mapa de la paleontología de vertebrados en Suramérica.
«Es el primer registro formal de la familia del capibara (los hidroquéridos). Antes se había reportado informalmente ‘algo cercanamente relacionado con la familia de los capibaras en Chile’, ahora tenemos la evidencia científica ilustrada y publicada luego de una evaluación por pares», cierra el experto.

