Sequía, saqueo y nueva Constitución

Resulta urgente aprovechar esta ventana histórica para recuperar el agua y luchar porque la nueva Constitución garantice el acceso al agua como derecho de las personas, y con preeminencia por sobre los otros derechos de aprovechamiento existentes”.

Por: Consuelo Veloso, candidata a Constituyente

Hoy es el día mundial del agua cuyo inicio se remonta a 1992 año en el que se llevó a cabo la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo de Río de Janeiro y en la que surgió la propuesta que posteriormente fuera declarada de manera oficial ese mismo año y celebrada por primera vez el año 1993.

No obstante y desgraciadamente para nosotros de celebración tiene poco ya que hoy en día nos encontramos en un escenario de crisis hídrica y climática, con un déficit histórico de agua en Chile. Según datos del Centro de estudios Rumbo Colectivo más del 90% del consumo hídrico en el país corresponde a los sectores agrícola, forestal y minero, donde el sector agrícola concentra el 72,3% de este. Además de esto, más del 90% del agua disponible ya está asignada, con alta concentración de derechos de agua en manos de unos pocos y que precisamente son grandes empresarios, quedando la mínima parte en manos de pequeños agricultores.

Todo esto produce que en Chile haya más de 1 millón de personas sin acceso al agua potable por lo que tienen que ser abastecidas con camiones aljibes en los que el Estado gastó, entre 2014 y 2018, más de 80 millones de dólares subsidiando dichos vehículos.

Dicho sea esto resulta del todo relevante en medio de un proceso constituyente poner sobre la mesa que Chile es el único país del mundo en tener el agua privatizada y de hecho nuestra Constitución vigente solo habla del agua en el artículo 19 nº24 inciso final a propósito del derecho de propiedad señalando “Los derechos de los particulares sobre las aguas, reconocidos o constituidos en conformidad a la ley, otorgarán a sus titulares la propiedad sobre ellos” consagrando así la concepción que tenemos sobre el agua y que se despliega en toda la institucionalidad dándosele una valoración mercantil como si de cualquier “objeto” se tratara, y no exigiéndose a los detentadores de dichos derechos, por ejemplo, el cuidado del cause ecológico de los ríos o la consideración de quienes habitan los sectores aledaños y que se pueden ver afectados por la extracción del recurso hídrico, problema que vivimos hoy en el Maule Sur y específicamente en Cauquenes.

Así es que además de entregar asignaciones irresponsables de derechos de agua sin cuidar los cauces y sin consideración a los vecinos, muchos de esos mismos grandes dueños además han tenido acusaciones por el robo de agua ya que ha sido habitual que extraigan derechos superiores a los que detentan como fue el caso del Demócrata cristiano Edmundo Pérez Yoma ex ministro del Interior multado por la DGA ya que habría desviado agua de forma ilegal durante casi dos años hacia embalses que se encontraban en su propiedad con una sanción considerada irrisoria por muchos y que ascendente solo a $14 millones. De igual forma es que hoy fue hecha públicamente una denuncia en Radio Cooperativa (ya ingresada hace dos meses y aún sin investigación) por parte de la agrupación de Defensa del Río Coronel de Maule (como se conoce al Río de Cauquenes) que denunció que el caudal se encuentra seco y acusa la existencia de una extracción ilegal de aguas por parte de dos viñas que funcionan en la zona como las causantes de la sequía de dicho río y que habría dejado sin agua tanto a habitantes como a agricultores con sus chacras y animales, según relató a tal medio la dirigenta de la agrupación Victoria Muñoz.

Así es que resulta urgente aprovechar esta ventana histórica para recuperar el agua y luchar porque la nueva Constitución garantice el acceso al agua como derecho de las personas, y con preeminencia por sobre los otros derechos de aprovechamiento existentes. Es necesaria la desmercantilización y la transformación del sistema productivo para salir del modelo extractivista mediante la sofisticación y diversificación de la matriz productiva, agregando mecanismos de planificación democrática del desarrollo con perspectiva de largo plazo, aprovechando esta oportunidad para transformar y hacer sustentable la economía y con ello el uso y gestión del agua.

Así también que exista jerarquización de las necesidades y usos del agua: primero, el consumo humano y necesidades sanitarias; segundo, equilibrio de los ecosistemas; y por último, fines productivos, industriales y mineros. También es preciso se realice la Consagración del derecho a las aguas ancestrales de los pueblos originarios, quienes bajo sus propios criterios y mecanismos (acorde con la ley) tengan poder de decisión sobre el agua en sus territorios.

Dicho sea lo anterior es de concluir que a partir de la consagración del agua como un derecho humano en la nueva Constitución podremos comenzar a poner fin a la sequía y al saqueo creando nuevas instituciones que sancionen con dureza el robo de agua y desincentive efectivamente las malas prácticas, y desplegándose una nueva forma de concebir el agua cuidando su recuperación, conservación y asignándola para personas y animales en primer lugar asegurando así nuestro realmente derecho a la vida y al futuro.

Por: Consuelo Veloso Ávila, candidata a Convencional Constituyente RD

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