Por: M. Gladys Olivo Viana
Académica del Departamento de Ciencias Sociales
Pedro Severino González
Académico del Departamento de Economía y Administración
Pertenecientes a la Facultad de Ciencias Sociales y Económicas
Universidad Católica del Maule

Desde hace un tiempo a la fecha, ha tomado mayor fuerza en los medios de comunicación las próximas elecciones presidenciales. Es reiterativo, que las campañas se vean enlodadas por un sinnúmero de cuestionamientos que atentan con la integridad y moral del correcto proceder de un servidor público, ocasionando desconfianza y baja credibilidad en las personas que integran la política chilena y, por sobre todo, los ciudadanos que aspiran a ser Presidente de la República, el cual tiene el deber de responder frente a la sociedad, sobre temas relacionadas a la salud, vivienda, integración, aborto, inmigración, contaminación, educación, entre otros, necesidades a las cuales se suman deseos incumplidos, metas inalcanzables, sueños trasgredidos y anhelos de un bienestar colectivo que socorre a toda la sociedad.

La suciedad levantada en estas fechas, empañan la imagen de las personas que, independiente de su color político, clase económica, religión, estilo de vida o tendencia, depositan en los aspirantes a la presidencia, conduciendo al cuestionamiento de campañas que al parecer tienen un barniz de populismo, debido al aseguramiento de que Chile puede sin ningún problema, gozar de bienestar y paz ciudadana, lo cual es logrado, gracias a un discurso que responde a la instrumentación de las necesidades y requerimientos que la sociedad exige dignamente, sin considerar las implicancias que esto tiene, lo que conlleva a la no concretización de las propuestas prometidas en campaña, ocasionando un desencanto que paraliza, inmoviliza y congela el abordaje de las actuales directrices y planes que presentan los distintos personeros que desean llegar al gobierno.

Por último, es necesario que nos preguntemos ¿qué hacemos para cambiar la política? ¿Somos realmente protagonistas de cambios profundos, o somos meros espectadores? ¿Somos complacientes y no consideramos necesario reformar? ¿Somos personas que respondemos a nuestras responsabilidades cívicas? ¿Tenemos alguna opinión sobre la política chilena? ¿Conocemos las propuestas de los aspirantes a la presidencia? ¿Somos proactivos o nos dejamos lisonjear por un estado de confort y comodidad efímera?

 

“Las opiniones vertidas en esta columna son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no representan necesariamente el pensamiento de Cauquenesnet.cl”.