Esto, explicó el parlamentario gremialista, luego de conocerse que en Cauquenes el 50% de los llamados al 133 son bromas.

“Urgencia” pidió el diputado de la UDI, Ignacio Urrutia, al proyecto de ley que sanciona a quienes realicen llamadas falsas a los servicios de emergencia, presentado por la Bancada UDI el año 2009.

Esto, explicó el parlamentario gremialista, tras conocer la realidad de Cauquenes donde más del 50% de los llamados al 133 son bromas, y a nivel nacional, la cifra alcanza el 25%.

Por esta razón, es que el diputado UDI aseguró que “resulta fundamental que el Gobierno tome conciencia de esta tremenda realidad y de una vez por todas se legisle con urgencia en esta materia que tanto daño hace a la población”.

Y lamentablemente argumentó Urrutia “de acuerdo a las estadísticas a nivel nacional, entre enero y octubre del 2016, se recibieron 3.538.629 pedidos telefónicos a nivel nacional. De estos, las bromas suman 894.755, lo que representa un 25% de los requerimientos. En tanto, las llamadas que derivaron en un procedimiento real, llegaron al 20%”.

Y continuó: “el parlamentario explicó que este tipo de conductas, cada vez más recurrentes causan un grave daño a la fe pública y ponen en jaque a los servicios de seguridad y rescate, quienes distraen recursos económicos y humanos al ir en ayuda de una alarma que en apariencia parece verdadera, pero que en definitiva es el resultado de mentes ociosas o enfermizas”.

En concreto, el diputado Ignacio Urrutia indicó que la iniciativa legal -que duerme en el Congreso- establece que “quienes realicen llamadas falsas a los servicios de emergencia tendrán que pagar una suma aproximada de 7,2 millones de pesos”.

Por esta razón, finalizó el diputado Ignacio Urrutia “reitero el llamado al Ejecutivo a ponerle urgencia a un proyecto de ley que busca sancionar no sólo un grave atentado al patrimonio de las instituciones en cuestión, sino que también, lo que significa movilizar personal especializado y técnico en su labor de ayuda a la comunidad, que pone en riesgo evidente y latente las vidas de cada uno de ellos”.

Por: Fabián Abasolo