Por: Rodolfo Aranda Valenzuela, Ingeniero Comercial y candidato a alcalde por la comuna de Cauquenes.
Esta semana, todo el país ha sido testigo de una pésima imagen de nuestra ciudad: funcionarios municipales en el banquillo de los acusados, explicándoseles que se les investiga por cometer fraude contra el fisco a partir de la venta fraudulenta de permisos de circulación. En efecto, ese es un delito muy grave y, en caso de ser culpables, deben ser sancionados, lo que sabremos no antes de los cinco meses que restan para iniciar el juicio.
Pero sumado a lo anterior, aparenta ser bastante peligroso que este hecho se minimice, agotando responsabilidades en estos cuatro empleados municipales, pues para que opere el engranaje de defraudación al fisco son necesarias más personas, como hemos conocido en tristemente famosos casos PENTA, SQM, Caval o la colusión de las farmacias, pollos o papel higiénico.
No tengo dudas que aquí deberían aparecer más personas involucradas, por lo pronto, quien o quienes se apoderaron fraudulentamente esos dineros para el beneficio personal. Y también existen otros responsables: aquellos que por omisión y silencio cómplice permitieron que este delito se cometiera año tras año.
Hay algo que repito cada vez que puedo: ‘cada vez que alguien comete un delito económico, no pierden las empresas ni el fisco, sino que pierden las personas, sobre todo aquellas que han puesto su esperanza en que las autoridades hagan algo por ellas’. Hoy esto se hace más latente, porque en este caso, los permisos de circulación efectivamente fueron vendidos, pero los dineros pasaron a algún bolsillo.
En simple, con este delito, la Municipalidad dejó de recibir importantes recursos para su gestión. Por lo tanto, se entiende que en cuatro años la única obra importante financiada con recursos propios locales sea el mercado de mariscos… la única. Deberíamos asumir que por no entrar esos recursos al municipio, las calles y veredas siguen sin repararse, que los estudiantes del Lipac sigan esperando que sus salas y talleres no se lluevan; o la falta de esos recursos impide generar empleos para los cauqueninos. Es largo el etcétera en cuanto a lo que se pudo hacer si esos recursos hubieran llegado donde tenían que llegar.
Me permito hacer estas reflexiones porque Cauquenes necesita despertar. Cuando se cometen estos delitos, alguien gana ilegalmente y todos perdemos. Por eso, debemos levantar la voz y exigir que nuestras autoridades actúen con probidad, honestidad y transparencia… Y si eso no es posible, entonces que vengan otros a ocupar esos lugares para que la próxima vez que la televisión haga un reportaje de la ciudad, sea por lo solidaria que es con los adultos mayores, por contar con educación digna para nuestros niños y jóvenes, por ser capaz de desarrollar los proyectos pendientes que mejoran la calidad de vida y dan empleo.
Nuestra gente no puede seguir esperando. Los cauqueninos no merecemos seguir esperando.
“Las opiniones vertidas en esta columna son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no representan necesariamente el pensamiento de Cauquenesnet.cl”.


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