El domingo 31 de mayo se celebró el día del patrimonio en todo el país. Miles de chilenos y chilenas tuvieron la oportunidad de conocer in situ parte de nuestra historia, visitando edificios públicos, parques,  lugares y construcciones históricas, recorriendo de manera gratuita galerías de arte, antiguos teatros y museos. En Cauquenes, casi ni nos enteramos de tal conmemoración, no hubo actividades especiales ni oficiales. Fue un domingo más.

Son 273 años los que Cauquenes cumplió desde su fundación un 9 de mayo de 1742, cuando Don José Antonio Manso de Velasco, llegó hasta estas tierras y las bautizó como Villa de Nuestra Señora de las Mercedes Manso del Tutuvén. Cauquenes es la ciudad más antigua del Maule, Talca fue fundada cuatro días después, Curicó un 9 de octubre de 1743 y Linares, recién 52 años más tarde (un 23 de mayo). Sin embargo, de estas cuatro ciudades, la que menos reflejo de su historia demuestra es la nuestra.

Imagen de Plaza e Iglesia Matríz de Cauquenes 
publicada en el libro “Chile ilustrado” de 1872.

¿A qué se debe este fenómeno?, tal vez es falta de identidad o de cariño por lo nuestro o quizás es que un día simplemente olvidamos que somos una ciudad con historia e historias que contar.

Para ayudarnos a buscar respuestas quisimos recurrir a un hombre nacido y criado en esta tierra, profesor normalista y rural a mucha honra –como él dice- conocedor de nuestra historia, nuestras tradiciones y nuestra cultura, amante y difusor de nuestras raíces. Es Alejandro Medel Vega, hoy director e impulsor del periódico La Voz de la Provincia de Cauquenes y que con un ojo crítico conversa con nosotros y nos entrega su visión al respecto.

Alejandro Medel Vega, Profesor e historiador.

-Don Alejandro, ¿Qué le pareció que para el día del patrimonio en Cauquenes no se haya tenido actividades especiales?
-“Lamentable, porque nos quejamos, lloriqueamos, reclamamos que Cauquenes es como la puerta trasera de la región, de las cuatro provincias, pero es en esta situación donde debemos autoculparnos. No es culpa de los linarenses ni de los talquinos que tuvieron mucha actividad, en cabio nosotros prácticamente nada, a excepción de una cosa muy simple que efectuó el parque Federico Albert en Chanco. El encargado del parque es un señor muy entusiasta, conversábamos con él en los días precedentes y nos decía que iba a hacer algunas actividades para que por lo menos los jóvenes tuvieran en sus mentes la conmemoración de esta fecha”.

-¿Usted cree que en Cauquenes existe conciencia de la historia de nuestra ciudad?
-“Hemos ido de menos a más. En el último tiempo, en los últimos años ha habido algunos locos –dentro de los que me considero- que hemos trabajado. Está este niño (Claudio) Chamorro, las mismas radios, la Red Géminis, que por ahí le ha dedicado algún espacio, pinceladas para incentivar no solamente a las nuevas generaciones, sino también a las viejas, para que aprendan a conocer la historia de nuestro Cauquenes que es tan importante, tan significativa. Se me ocurre aquella frase que un pueblo sin historia es como un hombre sin memoria, entonces se me ocurre que muchas veces no queremos a Cauquenes o algunos no lo quieren porque no conocen su historia. Pero creo –insisto- que en el último tiempo se ha logrado intensificar algunas acciones públicas, programas radiales que se han desarrollado en torno a la historia de nuestro Cauquenes. Ojalá continúe en esta senda”.

-¿Y usted cree que hay interés de parte de la gente en conocer nuestra historia?
-“Yo le diría que las experiencias personales que yo he tenido, me han permitido darme cuenta –contrario de lo que uno pudiera imaginar- que les interesa, se motivan, les llama la atención. Señalan ah, no tenía idea, no sabía… Le pongo el caso, yo mencionaba por ahí, en un artículo que estoy escribiendo, que en el mercurio del día domingo –yo sólo leo el Mercurio del día domingo, siempre ha sido así- apareció un artículo donde destacan a Luis Ribano, el librero, el escritor, que está con una novela, con algo de prosa y le dedican media página del El Mercurio a este señor, pero la pregunta que yo me hacía y que me hago es: ¿Sabrán los jóvenes y también muchos viejos que Luis Ribano es cauquenino?. Bueno, por ahí uno con estos ejemplos logra crear el asombro pues. La gente y los jóvenes también, en la medida que los profesores, los maestros los llevan a que –por lo menos en el mes de mayo- conozcan la historia, a ellos les gusta porque es muy bonita, muy rica, muy entretenida inclusive”.

-Y qué rol juega la casa de la Cultura. ¿Cree que falta un poco más de proactividad para difundir nuestra historia?
-“No un poco, sino que mucho, falta mucho, es decir harto… No sé qué otro adjetivo colocarle…”

-Está en deuda la Casa de la Cultura, entonces…
-“Lamentablemente la Casa de la Cultura está… No sé… Tiene pocos recursos, pocas disponibilidades. En el mes aniversario a última hora se logró imponer, así entre comillas, que se llevase a cabo una tertulia para hablar respecto de la historia de Cauquenes. Tuve el privilegio de ser invitado y la gente que asistió me decía; hagamos cado dos meses esto porque es interesante, nos gusta… Pero después de mucho machacar, de insistir se incorporó esta actividad por la puerta del lado, pero no estuvo nunca en el programa del aniversario”.

-¿Qué lugares cree que guardan una riqueza histórica importante y el común de los cauqueninos desconocemos?
-“Bueno, siempre estamos recurriendo a Pilén por el tema de sus gredas que se mantienen intactas y que es la única zona del país donde las loceras, las artesanas, fabrican sus productos exactamente a como lo hacían hace 200 ó 300 años atrás. No recurren a la civilización urbana para el teñido, para la elaboración de los cacharros, de todos sus productos. Pero no solamente Pilén, hay otros lugares que uno trata de insinuarlos, le pongo el caso de Quella o Quillihuao. Históricamente está comprobado que allí se instaló la primera fábrica de carretas de Chile en los tiempos de la Colonia. Era como la fábrica de automóviles que pudieron existir alguna vez en Arica. Es que era el único medio de transporte para los productos, para las riquezas. Hubo dos fuertes por ahí: Hubo un fuerte en el cerro “Condesú”, creo que se llama, en Quella y que son lugares que a lo mejor si se trabajaran, se difundieran o se investigaran, darían que hablar y despertarían el interés de compatriotas de otras regiones y de la selva de cemento de Santiago inclusive”.

Don Alejandro, que habla con pasión de nuestra tierra, sigue enumerando lugares y contrasta situaciones que ocurrían hace dos décadas atrás y que aún siguen pasando.

“El tema de Sauzal, que –bueno- se lo llevó el terremoto, pero Sauzal era un pueblo que se había quedo en el tiempo porque sus construcciones, las familias que ahí perduran son las mismas desde hace cien, 150 ó 200 años atrás y otro de los lugares, mire, yo estaba viendo un artículo de la revista “Entre Nos” de 1996 sobre las Ciénagas del Name… Hace cuánto, 19 años atrás… Y no se ha avanzado absolutamente nada y debería establecerse o declararse una zona de naturaleza, con guardaparque, con protección, para que los cazadores no vayan a terminar con la muy rica fauna de pajarillos, de avecillas que viven ahí y el jefe de Conaf en ese tiempo hacía los planteamientos, que son los mismos que se están repitiendo en estos días en que se terminó el decreto de prohibición de la caza y que además es complementada con algunas leyendas muy hermosas, muy antiguas que los jóvenes también las conocen, las leen, las consultan, pero no se avanza absolutamente nada. Si ese es el tema”.

-Si usted tuviese que elaborar un recorrido turístico por el Cauquenes de hoy, ¿cuáles lugares no deberían falta?
-“Este que le nombro, las Ciénagas del Name, si a los niños yo le hacía unas consultas en una reunión que hubo en días pasados. ¿Cuántos curso, cuántos profesores, cuántos jóvenes conocen las Ciéngas del Name? Yo le diría que sí es un dos por ciento es mucho, porque se inventan viajes para ir a la nieve, para ir al sur del país, pero no conocen Sauzal, no conocen la Ciénaga del Name, no conocen el sector de la Laguna de Reloca, no conocemos lo más cercano, si para querer hay que conocer, pero yo haría un desplazamiento –también- por las loceras (en Pilén), en donde ellas tienen sus talleres muy rudimentarios y lo otro es conocer los secanos de Sauzal, sus alrededores, con la ciénaga del Name, con las leyendas que tiene el cerro y todo lo demás…”

-Y en la ciudad misma, ¿cree que quedan algunos vestigios que sea importante destacar como patrimonio de Cauquenes?

Ruinas Ex Escuela 26

-“Además que el terremoto nos dio el toque final para eliminar cualquier vestigio arquitectónico, respecto a los otros, el animal salvaje, el hombre, los aniquiló. Yo siempre –no se sé si derramé lágrimas, pero- pensé que iba en camino de ser un factor, un elemento arquitectónico muy trascendente el edificio de lo que era la Escuela Doctor Meza, antes Escuela Hogar 26, ¿por qué?, porque resulta que en esa escuela se creó el primer internado público de Chile en el año 1944, cuando no existía la Junta de Auxilio, cuando no había nada de apoyo alimenticio en donde darle cabida a los niños que venían del campo. Ahí aprendió a leer y escribir un hijo ilustre de Cauquenes y pintor famoso como lo es Jara Quiñones o le nombro a Santiago Peñailillo, que era el dibujante, que en el apogeo de Icarito, era quien hacía los dibujos, en fin. Ese lugar, yo siempre estimé que iba en camino que fuese un espacio, un reducto que por ningún motivo había que llevarlo al fin que tiene, que todavía no lo destruyen pero se acabó… Se acabó como proyecto para construir allí un espacio dónde hubiese actividades culturales, que se le construyera una plazoleta, etcétera. Eso me trae enojo pero encontré que es contemporáneo a mi existencia y que se le aniquiló, se le fusiló, se le destruyó”.

Por: Patricio Alexis Díaz