A 4 años de terremoto y maremoto del 27 de febrero de 2010, Clarisa Ayala Arenas, actual directora de Serviu Maule, hace un balance en materia habitacional de la respuesta del Gobierno ante la catástrofe en el Maule.
Cuatro años se cumplirán desde el devastador terremoto y tsunami, que la madrugada del 27 de febrero de 2010, sacudió a 6 regiones del país, provocando un gran nivel de destrucción, no sólo de viviendas, sino también de establecimientos educacionales, hospitales y obras urbanas, entre otras.
La catástrofe generó una alta necesidad de vivienda en miles de familias maulinas, de las zonas afectadas teniendo como desafío adicional entregar soluciones habitacionales a los damnificados, pensando en su entorno y forma de vida. La idea era no desarraigar a las familias de los lugares donde han vivido y trabajado por siempre.
Clarisa Ayala Arenas, directora de Serviu, quien lidera el proceso de reconstrucción en el Maule, en principio como Secretaria Regional Ministerial de Vivienda, destaca la complejidad de una tarea que ha implicado mejorar los programas habitacionales, realizar innovaciones, reforzar equipos, una efectiva presencia en terreno y un trabajo mancomunado con las autoridades, dirigentes vecinales y las propias familias beneficiarias.
Directora este 27 de febrero se cumplen 4 años del terremoto y tsunami y también se comienza a cerrar el ciclo del Gobierno del Presidente Sebastián Piñera. ¿En ese escenario cual es el balance de la reconstrucción en el Maule ?
Los cuatro años del Gobierno del Presidente Piñera, han estado marcados por la reconstrucción, que en la región ha representado un trabajo arduo y demandante, pero que hemos ejecutado con mucha rigurosidad y profesionalismo.
En cifras el plan de reconstrucción en la Región del Maule, nos ha permitido atender a más de 54 mil 500 familias. En ese contexto hemos reconstruido 17 mil casas en sitio propio en las 30 comunas de la región, tanto en áreas urbanas y rurales. Otras 17 mil 200 viviendas, que resultaron dañadas por el terremoto, recibieron un subsidio de mejoramiento, pero sin duda lo más relevante es la construcción de 134 conjuntos habitacionales que se traduce en 13 mil 400 nuevas viviendas construidas, con altos estándares de calidad y seguridad, que han sido destinadas a arrendatarios y allegados.
Otro tema no menor, es el hecho que reconstruimos condominios sociales emblemáticos como; Manuel Larraín y Dionisio Astaburuaga en Talca, Cerro O’Higgins y la Torre 10 y Mesa Seco en Constitución y Los Acacios de Cauquenes. Ello tiene un gran impacto ya que familias pasaron de vivir en un departamento de 35 m² a uno de 55 m², en edificaciones hechas bajo las nuevas normativas de sismicidad.
O sea podemos decir que de las 54 mil casas prometidas por el Gobierno del Presidente Piñera para la región, 47 mil (88%) se entregaron, 6 mil están en plena construcción (11,7%) y sólo restan por iniciar menos de 150 obras (0,3%),
Se ha dicho que la reconstrucción es lenta y en algunos casos hasta inexistente, ¿Cómo responde a ello?
Reconstruir es un tema complejo y de alta rigurosidad. De partida se debe determinar las personas que son hábiles de un subsidio -en este caso de reconstrucción- contar con un proyecto calificado, con permisos de edificación y asegurar una construcción con todas las normas técnicas. O sea no es algo trivial, sino que es un tema de alta complejidad.
Se comprende que la necesidad de una familia, que ha perdido su vivienda, es siempre urgente y sus expectativas muy altas en calidad y tiempo. Sin embargo, en el caso particular de la reconstrucción en el Maule, si uno mide el proceso desde el punto de vista de los tiempos, entre que ocurre la catástrofe, desde la elaboración del diagnóstico y el respectivo proyecto hasta la ejecución del mismo, es un tiempo realmente acotado, más aun considerando la dispersión geográfica y la magnitud de los daños ocasionados por el terremoto y tsunami.
Por lo tanto, aquí entren en juego factores como: las expectativas, la urgencia, la necesidad y los tiempos, que muchas veces son utilizados políticamente
Cuando se está al frente de una reconstrucción, de grandes dimensiones, la crítica es algo permanente.
¿Dada la dispersión de los daños ocasionados por el terremoto y tsunami, la reconstrucción se ha debido plantear desde distintos focos, ya sea en zonas patrimoniales, el sector costero y las áreas urbanas y rurales ?
Esto es parte de la complejidad del proceso de reconstrucción en la Región del Maule, que mencionaba anteriormente. Cuando tenemos una zona patrimonial que se daña severamente, se hace imperativo diseñar planes especiales de reconstrucción, lo que involucra definir áreas de interés patrimonial, levantar catastros, elaborar y diseñar nuevas técnicas, buscar actores y vincularse con otras instituciones como el Consejo de Monumentos Nacionales.
También cuando vemos que las zonas costeras, son azotadas por el tsunami, deja en evidencia que están expuestas al riesgo, se debe llevar adelante una reconstrucción que garantice seguridad. Así nace la vivienda tsunami resiliente que fueron construidas en zonas costeras como: Constitución, Vichuquén y Licantén.
En un proceso de reconstrucción, no se puede decir hoy día veo y mañana hago las casas. Hay que determinar qué elementos nuevos se van a agregar de manera de llegar a un proceso de reconstrucción óptimo a cada sector considerando sus complejidades, características, identidad y cultura.
Constitución fue una de las zonas más afectadas por el terremoto y tsunami. Allí fue necesario establecer una serie de acciones desde el ámbito público y privado. ¿A 4 años del terremoto Constitución es otra ciudad?
Constitución es la ciudad de la Región del Maule, que tiene la mayor inversión pública. Sólo en materia de vivienda son 49 mil millones de pesos. Eso significa haber construido más de 2 mil viviendas en nuevos terrenos. La ciudad arrastraba un déficit habitacional histórico, por la escasez de terreno a lo que se agrega la exposición al riesgo.
Un avance estratégico fue el Plan de Reconstrucción Sustentable PRES, una alianza público privada entre: Arauco, La Municipalidad y el Ministerio de Vivienda que permitió además de proyectar la ciudad en 50 años, generar medidas de mitigación que nos permitiesen reconstruir con seguridad para las familias.
Paralelamente hemos aportado muchos recursos en materia de obras urbanas que han contribuido a mejorar la imagen estética de la ciudad, lo cual se refleja en el mejoramiento de las Avenida Santa María y en la importante cantidad de calles y veredas intervenidas.
¿Dentro del proceso de Reconstrucción, la prioridad era la solución habitacional. Pero en forma paralela se avanzó en obras urbanas que cambiaron el rostro a ciudades muy dañadas por el sismo del 27/F?
La inversión urbana es un tema muy relevante para renovar las ciudades y mejorar la calidad de vida de sus habitantes.
Lo primero que se hizo en este tema fue trabajar en los planes de reconstrucción sustentable PRES para ciudades como: Talca, Constitución, Curicó, Licantén y Pelluhue, pero también se generaron los PRU Planes de Regeneración Urbana que permitió proyectar la inversión urbana en ciudades y localidades intermedias. Eso significó alrededor de 21 planes que representan una estrategia de extensión urbana que avanza en distintos niveles. Algunos en ejecución y otros en etapa de diseño.
Adicionalmente se hizo mejoramiento de calles y veredas que fueron dañadas por el terremoto, con inversiones históricas en las principales ciudades de la región.
Podemos decir que la reconstrucción puso también en primera línea la reconstrucción urbana, ya que hoy la región cuenta con una importante cartera de proyectos para este año y con inversión asegurada.
¿Con el proceso de reconstrucción, ya en su fase final cuales son las lecciones que deja el 27/F?
Creo, que una de las primeras lecciones que deja lo vivido el 27/F es que instituciones como el Serviu juegan una labor muy importante y precisamente por ese rol deben ser instituciones altamente profesionalizadas, lo que garantiza un trabajo riguroso, competente, de calidad y con una componente social muy importante.
Y lo otro, es que ante nuevas situaciones como las vividas a partir del terremoto y tsunami, es que debe existir flexibilidad. El país debe estar preparado con instrumentos que permitan, ante una catástrofe, activar mecanismo y alinear a los organismos del estado normas especiales, de tal manera que la respuesta venga con mayor celeridad y rapidez.
¿Desde el punto de vista personal y emocional que ha representado la labor de asumir un rol tan relevante en la reconstrucción?
La reconstrucción para mí no fue una tarea sino una misión donde se debían resolver situaciones complejas.
Yo tenía clara conciencia que la tarea era enorme, pero tenía la convicción que lo podía hacer. Para ello, fue necesaria la conformación de equipos muy profesionales y con alta sensibilidad social y con el compromiso de trabajar, sin descanso, para cumplir las metas que nos impuso la reconstrucción. Era necesario escuchar, contener, informar y estar mucho en terreno.
Hoy la tarea está en fase de término y ello es motivo de natural orgullo y satisfacción por ver la misión cumplida.

