La discusión respecto de la importancia y función de las misiones de paz en que participa Chile, a meses que comience una nueva discusión en el parlamento respecto de la permanencia de personal de las Fuerzas Armadas en la MINUSTAH.

La participación chilena en Operaciones de Paz (OPAZ) tiene una data de unos 78 años, cuando una comisión militar neutral de nuestro país fue parte de las negociaciones entre Paraguay y Bolivia para conseguir la resolución del conflicto del Chaco Boreal. Pero, sin duda, la presencia de contingente militar en Haití desde 2004, primero con la Fuerza Multinacional Provisoria (FMPH) y luego con la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas (MINUSTAH), ha significado la experiencia más importante en cuanto a despligue, inversión de recursos y adquisición de conocimientos en estas materias.

Para el diputado Jorge Tarud, miembro de las comisiones de Defensa y Relaciones Exteriores de la Cámara Baja, “es importante que Chile participe en primer lugar, por su pasado reciente histórico en donde tuvimos una dictadura militar, donde se empleó la fuerza, donde se violaron los Derechos Humanos, por lo tanto yo creo que por seriedad de las propias Fuerzas Armadas chilenas, que tienen la oportunidad de cambiar su imagen en el exterior, participar en misiones de Paz es bueno y eso también le da cierta relevancia a Chile en el contexto internacional, de ser un garante de la paz en el mundo”.

El presidente de la Comisión de Defensa del Senado, Ignacio Walker, en un documento publicado por la página web del organismo -en mayo pasado (2013)- manifiesta: “Las Operaciones de Paz, es el nuevo nombre que tiene, dentro de la globalización esta expresión de solidaridad y por otra parte, frente a situaciones de guerras civiles u otras que dan cuenta de genocidios o de crímenes contra la humanidad, la comunidad internacional tiene la responsabilidad de proteger. Ese es el concepto que se impone hoy día en el Derecho Internacional”, recalca.

Referente a la participación de contingente chileno en Haití, el congresista DC manifiesta que “ningún Estado puede invocar la no intervención para violar los Derechos Humanos o para llevar a cabo una acción de genocidio” –señalando que- “la intervención humanitaria, junto con las operaciones de paz y la responsabilidad de protección, son algunas de las manifestaciones que tiene esta presencia de Chile y esta fuerza multinacional en Hatí”.

Por su parte, Juan Antonio Coloma, integrante de la comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara Alta, en un documento titulado “Un Horizonte de salida”, publicado en mayo de este año (2013) mientras se desarrollaba la discusión para la permanencia del contingente chileno en ese país, señala: “Primero hay que valorar lo que ha sido la acción de las Fuerzas Armadas de Chile durante este período. Creo que todos sentimos orgullo respecto de cómo han cumplido la tarea que les fue encomendada por parte de los distintos Presidentes y este Senado en Haití, en condiciones muy difíciles”.

Más adelante en su escrito indica su preocupación porque cada año se cambian las razones de la prórroga. Primero para evitar un genocidio, al año siguiente para consolidar una elección, después consolidar la democracia, luego para mantener la institucionalidad y finalmente para consolidar la situación en Haití.

El senador Coloma dice tener la convicción de que “jamás debemos abandonar Haití. Nuestra responsabilidad internacional en un mundo globalizado tiene que estar siempre presente, pero soy de aquellos que piensa que la mejor manera de hacerlo no necesariamente es manteniendo la misma forma en que lo hemos hecho”, culpando –además- a la ONU por el poco éxito de la misión.

“Son 24 millones de dólares que le cuesta a Chile esto cada año. Son nueve años y estaremos hablando de 200 millones de dólares. No es cosa de andar mirando la billetera cuando se requieren realmente acciones sociales o acciones humanitarias, pero es parte del deber nuestro, ver cómo podemos utilizar mejor esos recursos y cómo podemos también darle un mejor sentido a esta salida de tropas”, arguye.

Juan Antonio Coloma finaliza su escrito confidenciando que su voto –para este año- iba a ser en contra de la prórroga- sin embargo se abstuvo debido a que el ministro de Defensa, Rodrigo Hinzpeter, le garantizó que “hay una comprensión respecto de la necesidad de ponerle un fin, o por lo menos un tránsito” a dicha misión.

El diputado Jorge Tarud dice que desde su punto de vista, los objetivos de la permanencia en Haití se han cumplido y cree que “mientras Naciones Unidas nos solicite nuestra presencia, nosotros debemos hacer el esfuerzo para cumplir con lo que se nos pide. Es cierto que el tiempo ya ha sido bastante largo, sin embargo, yo creo que podría reducirse el número de tropas y el número de contingente que tenemos en Haití”.

El parlamentario manifiesta que la presencia del contingente Chileno en Haití, “significa que Chile es un actor relevante de la región y por lo tanto, cada situación difícil que pueda producirse, Chile va a ser un actor de importancia en temas de la seguridad de la base y eso prestigia al país”.

Ignacio Walker en su documento “Haití una tarea que no podemos interrumpir” entrega las justificaciones de por qué cree que se debe seguir apoyando el restablecimiento de la paz en ese país: “Recordemos que Haití hoy día se le estudia como un caso de Estado fallido. Por lo tanto, si es parte de nuestro barrio, de nuestro vecindario, de América Latina y del Caribe, es obvio que tengamos la responsabilidad de proteger en esta intervención humanitaria y participar en una operación de paz que permite que nuestro país esté presente en esta realidad”.

El parlamentario también se refiere a que el Gobierno ya entregó una fecha posible del “horizonte de salida” el que se estimaría entre 2016 y 2017, a lo que agrega: “Estamos en la idea de un plan de consolidación planteado por la MINUSTAH, pero que requiere prorrogar por un año más la presencia de las tropas nacionales como parte de esta fuerza multinacional” para no dejar a medio camino tal tarea.

Al parecer del diputado Jorge Tarud, quien también fue embajador de Chile en Arabia Saudita, Australia y en la República Popular China, los desafíos en materia de cooperación internacional son variados, porque “la política exterior es activa, el mundo va cambiando, por lo tanto, Chile tiene que adecuarse a los nuevos desafíos que hay siempre. Nosotros tenemos una política abierta, tenemos buenas relaciones y un buen prestigio con la Comunidad Internacional en el mundo y por lo tanto hay que afianzar lo que se ha logrado”, indica.

Tarud, además resalta que participar de Misiones de paz es importante, “porque no se recurre a países que no son confiables para ese tipo de misiones y por lo tanto esto demuestra que Chile es realmente un país confiable”, y agrega: “Chile ha estado varias veces en el Consejo de Seguridad y ha cumplido un buen papel y si bien es por un periodo de dos años, eso permite a Chile estar en los temas mundiales importantes y eso prestigia al país, así como formar parte de las fuerzas de paz de la ONU”.

Ximena Ricón: “Hay que tomar una decisión regional”

Desde el parlamento, la senadora por Maule Sur, Ximena Ricón, señala que “la participación de Chile en estas operaciones, contribuye a poner a nuestro país en la esfera internacional, como un actor activo en la paz mundial; de esa manera, después de la herencia nefasta de la dictadura, muestra al mundo otra imagen de sus Fuerzas Armadas”.

Ricón manifiesta que con la participación en estas misiones de mantenimiento de paz, “nuestro país ha ganado en confiabilidad ante el sistema internacional y con sus aliados”.

-¿Cuál es su opinión con respecto al trabajo del Batallón Chile en Haití?
“El Batallón Chile, junto con aportar eficazmente en el territorio que tiene a su cargo en el norte de Haití, también ha logrado ser respetado por su labor humanitaria. La población se ha beneficiado de su apoyo durante el sufrimiento de catástrofes naturales y la labor de prevención les ha permitido ganar la confianza de mucho de sus habitantes. La ONU ha valorado enormemente los servicios entregados por estos contingentes, la población, los funcionarios estatales y los policías haitianos han encontrado en nuestra gente interlocutores válidos y confiables”.

-¿Debe permanecer el contingente militar chileno en Haití?
“Desde que desplegó la primera Misión de mantenimiento de la Paz en Haití han pasado más de 20 años. El Consejo de Seguridad en teoría debe aprobar un mandato de Misión de paz, cuando existe una real amenaza para la seguridad de una región, ante una tragedia humanitaria o por la responsabilidad de proteger como las circunstancias vividas en Somalia, la Ex Yugoslavia en Bosnia, en Ruanda o Sierra Leona, en países donde el conflicto intraestatal de naturaleza étnica o religiosa, hacía urgente prevenir una amenaza de genocidio. Finalmente deben actuar en caso de conflictos armados entre Estados. Haití actualmente no se encuentra en ninguna de las situaciones descritas. En razón de ello, es difícil entender que se siga aplicando ciegamente el capítulo 7 de la carta de Naciones Unidas, imponer una operación de paz de esa naturaleza; ha mostrado en los 20 años de presencia de la ONU que no ha resuelto el tema de fondo: la superación de la extrema pobreza y el desarrollo del país”.

La senadora DC, finaliza diciendo. “Más que una postura chilena, seriamente habría que tomar una decisión regional; de establecer una agenda pro desarrollo. Es decir, se requiere una remirada de Haíti y la intervención que estamos haciendo ahí”.

Una mirada crítica desde la academia

Para Andrés Medina, Doctor en Historia de la Universidad de Salamanca, miembro de la Academia Chilena de la Historia y profesor de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC), la importancia de la contribución chilena de contingente militar en misiones de paz es “básicamente diplomática, en el sentido que el Estado está mostrando un nivel de colaboración con iniciativas de las Naciones Unidas o de organismos internacionales, y desde ese sentido –obviamente- que la colaboración surge como una iniciativa de integración con otros países”.

-¿Por qué Chile es llamado a colaborar en misiones de paz?
-“Estas fuerzas siempre las consideró Estados Unidos, entonces desde el momento que ya le da la posibilidad a otros países, por una parte permite colaborar y obviamente después hay una contraparte digamos (beneficio). En ese sentido siempre es bien mirado -entre comillas- mantener la paz”.

-¿Cree que Chile está jugando un rol importante en Haití?
-“La verdad es que la información que llega respecto de lo que está haciendo Chile es escasa. Aparte de cumplir labores de vigilancia y de cuidado respecto a grupos que eventualmente pueden generar algún problema a la seguridad del desarrollo de Haití, yo no veo ahí un gran entrenamiento. Lo que sí es cierto, es que desplegar fuerzas en ámbitos que son de riesgo, porque ahí estamos en situación donde eventualmente puede surgir una amenaza por ejemplo terrorista, eso obviamente acelera y agudiza entrenamiento –en termino de vigilancia y aseguramiento de perímetro- porque no es lo mismo estar de guardia en un lugar donde no llega un balazo, a que –por el mismo caos que se genera en esos lugares- esté la posibilidad que una bala loca pueda aparecer”.

– Y qué desafíos puede implicar este tipo de misiones para Chile en un futuro?
-“Lo voy a decir de manera directa. Yo creo que todas estas acciones son adormecimientos de desarrollos autónomos. De lo que se trata aquí es que siempre va a haber una potencia que va a estar supeditada a otra y en ese sentido, para mi, Estados Unidos que tiene el control del patio tanto trasero como delantero y laterales también, a estos países los utiliza porque no tiene –a veces- la focalización o el interés en un determinado lugar y actúa con terceras naciones”.

-“En el caso concreto de intereses de Chile, si revisamos el mapa nos damos cuenta que Chile tiene un aislamiento natural y en esta caso –además- está en una situación donde sus fuerzas militares tienen que justificarse en el plano de ciertas acciones y en este momento estar cumpliendo tareas de este tipo –a mi juicio- es una justificación política y en este sentido no veo que Chile tenga un aprovechamiento militar”.

– Qué pasaría si Chile se negara a participar de estas OPAZ?
-Si Chile se niega (a participar), eventualmente en futuras demandas de modernización de equipos o en algún otro tipo de cosas no va a ser considerado… Y ahí el Tío Sam va a salir con un garrote, con una picana, con fierros y no con la zanahoria”.

-Una de las teorías que se maneja es que el No que dio el ex Presidente Ricardo Lagos en el Consejo de Seguridad de la ONU a Estados Unidos para invadir Irak el 2003, tiene mucho que ver con la presencia chilena en Haití…
-“Es posible, claro que es posible, porque independiente de lo que haga Chile, usted sabe que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas tiene cinco miembros con poder de veto, entonces los demás son adornos en la práctica, y salir de repente con una frase grandilocuente, en la práctica no significa nada porque Estados Unidos no necesita el acuerdo de Chile. Ese era una suerte de pantallazo para decir estoy con el apoyo de todos, pero –eventualmente- en un momento dado si Estados Unidos se sentía apretado, lo que sencillamente iba a ocurrir era usar su poder de veto y punto. Eso antiguamente en geopolítica era llamado el imperialismo bobo o el imperialismo ingenuo de EE.UU.”

Por: Patricio Alexis Díaz E.

Periodista, Diplomado en corresposalía en Operaciones de Paz Compleja, CECOPAC