Cumbias, cumbias y más cumbias fue la tónica de la primera jornada del Festival del Río de Cauquenes, que destacó por tener un moderno escenario, con una pantalla LED gigante en medio de él y una iluminación de gran calidad. Los problemas estuvieron principalmente en el timing del espectáculo.
Un impecable Leo Caprile dio la bienvenida a la primera noche del Festival del Río de Cauquenes, ante un recinto festival repletado por alrededor de 5 mil personas, y haciendo mención al esfuerzo que implicó para el municipio la realización del evento durante este año, elogiando –además- a Cauquenes y su gente por el trabajo desarrollado en materia de reconstrucción.
Luego vino el turno del folclor con la presentación de Kitrahue, agrupación oriunda de la comuna dem Pedro Aguirre Cerda, que animó a los asistentes con un espectáculo cargado de bailes de distintas zonas de nuestro país y picarescas pallas que arrancaron las primeras carcajadas del público.
Pero el gran punto de la noche vino de mano de la presentación de los muchachos de Tomo Como Rey (TCR), quienes encendieron al público con sus mejores cumbias. La agrupación de más de siete años de trayectoria se llevó el corazón de los cauqueninos, sobre todo teniendo en cuenta que dos chanquinos están en las filas del grupo musical nacido en el seno del Instituto Nacional de Santiago. Y aunque su presentación tuvo un inicio tímido, con el correr de los minutos el público fue enganchando hasta transformarse en el primer punto alto de la noche.
Luego de un abrupto corte –debido a una falla de la producción del evento- que impidió que el grupo cumbiero tocara un par de bis que tenía preparado, se dio paso a la competencia.
En el backstage los «TCR» dijeron estar contenntos con su presentación. «nos sentimos increíble con el calor y el cariño de la gente (…) En verdad la gente se portó un siete y la organización también».
Posteriormente, se vino una eterno break que duró demasiados minutos y que impacientó al público presente en el recinto festival que a esa hora debía soportar el frio y algunos zancudos que hacían más ingrata la espera, por lo que comenzó una pifiadera que se detuvo sólo con la reanudación del show.
Fue el humorista Álvaro Salas, el que apaciguó los ánimos, haciendo reir con sus chistes al pseudo monstruo cauquenino, con una presentación correcta, aunque no descollante. Luego de su espectáculo –en bambalinas- el humorista señaló que el relativo éxito de su presentación se debió a la hora en que le tocó participar señalando “me hubiera gustado haber estado un poquito más temprano, pero es un gusto personal (…) El humor que hace uno es para pillar al público más despejadito, más temprano, pero estamos acostumbrados a que los festivales tienen competencia, tienen buenos artistas altiro”.
 |
Garras de Amor fue el último show sobre el escenario, pero igual hizo bailar y cantar a todos los que se mantuvieron en el Río hasta las 3:00 de la madrugada. |
El cierre del espectáculo estuvo a cargo de los argentinos de Garras de Amor, quienes con sus baladas tropical-románticas hicieron bailar y suspirar a los cauqueninos que estuvieron hasta pasadito las tres de la madrugada coreando y disfrutando de sus canciones.
Por: Patricio Alexis Díaz