Voy y Vuelvo…!!: Lautaro versus Independiente


Tengo tantas ganas de volver. Mi hermano se está convirtiendo en deportista y quiero aplaudirlo desde la galería, como corresponde. Anoche hablamos por teléfono y me contó que el alcalde visitó la escuela de fútbol Max Oviedo. Me lo imagino de terno y corbata avanzando grácil y ágil entre los padres y apoderados de los cabros chicos. Seguro algún mocoso pasado a tierra y transpiración quiso darle la mano pegajosa. ¿Se la habrá estrechado el político? Ojala que lo haya hecho y no se arrepienta cuando alguno de ellos gane millones de dólares en Milán o Madrid.

Hace unos meses salía un poco ebria del bar La Perla y un pendejo me pegó un pelotazo. Pero estaba en pleno barrio La Boca, en Buenos Aires, así que no pude más que guardar silencio y observar la fuerza con que pateaba la pelota. Me imaginé que en 10 años las mejores minas se van a agarrar de los pelos por su causa, y engalanado Xeneize partirá a comprar regalos a su mamá costurera, igual que Alexis Sánchez, que al regresar de Europa arrasó las mueblerías de Tocopilla. Todo es posible en este mundo, sobre todo para los que no tenemos nada. También este mundo es un poco cliché, así que es preciso esperar finales de película.

Mi hermano Andrés jugaba hoy. Es arquero. El encuentro Lautaro versus Independiente. Por supuesto que yo hincho por el joven libertador de Arauco, aunque estemos en el Maule. Al final es lo mismo, somos indios. Cauques vigorosos sin nostalgia, dice el himno que me enseñaron en el Liceo. ¿Nostalgia de qué?, me pregunto yo. Si las cosas siguen un ritmo parecido al de siempre. Y la plaza de armas sigue siendo la plaza de armas, y seguro que encuentro a alguno de mis amigos sentado en una banca frente a la catedral. Puede que no vea las mismas caras, pero es igual. Hay una chica que se cree linda, otra que se cree artista, otra que tiene vocación de servicio social y alguna que se embarazó antes de tiempo. Seguro que están esperando al Nano, al Pipo y al Este. Da lo mismo que no tengan el rostro de los míos. Es igual. Y la pura verdad es que me gustan las plazas de provincia.

Estudiantes de La Plata le ganó a Cruzeiro, y en el mismísimo Brasil. La Copa Libertadores este año se quedó en un equipo chico de Argentina. Mi primo Juan Carlos estuvo con los cariocas. El Juan-k, como le gusta escribir su nombre, es un pre-adolescente, pero ya sabe lo que es cruzar una frontera gracias al fútbol, pese a vivir perdido entre las dunas de mariscadero, en Pelluhue. Y resulta que en la escuela Max Oviedo ¡aún esperan por el mejoramiento del Manuel Moya Medel! Ojala no les pase lo mismo que a los deudos del estadio que hay detrás del cementerio viejo, si se le puede llamar estadio. Yo lo usaba para pasear a los perros, elevar volantines y jugar al alto ahí! Lleva 15 años abandonado. Nadie se acuerda. ¿Cómo hacer para que la gente se acuerde de las cosas que no le importan?

Mi hermano Andrés juega hoy. Al arco. Y espero que gane, lo que en su caso, significa atajar los goles. Qué trabajo ingrato ser arquero. Es la anti-natura del balompié, pero alguien tiene que hacerlo. Me dan ganas de inventarle un nombre a mi hermano. Andrés -muralla- Cancino, por decir algo. Lo veo abrazado a sus compañeros por el triunfo. Igual que a los jugadores de Estudiantes le lanzan papel picado desde la galucha y suena de fondo el clásico de “We are the champions” de Queen, my friend. Abro los ojos y se va la música. Comprendo de pronto que debe estar entrenando en el terreno abandonado y ruego porque no se desanime. Me miro al espejo y me digo: no te desanimes. Cierro los ojos, para concentrarme en la película de mí hermano Andrés: El cauquenino que se convirtió en ídolo.

Es que los pueblos chicos además de ser infiernos grandes lo convierten a uno en un salmón que se desfigura nadando contra la corriente. Lo convencen a uno de que tiene que irse, que afuera es mejor. Que el pasto luce más verde en Santiago, que no hay futuro para el que no se echa a andar. Quizás sea por crecer tan aislados del mundo, el pueblerino se compra el cuento sin concebir imposibles ni peligros ni la magnitud de la tristeza cuando la soledad no tiene remedio. Buscándole sentido al desarraigo uno termina por inventarse un motivo que valga la pena: soñamos en grande. La campesina sueña con el amor eterno y se llenan las esquinas de flacos parecidos a Don Quijote. No hay nada que perder, y hasta las luces de la ampolleta terminan por causar impresión.

Más vale que se apuren con el arreglo del Manuel Moya Medel y sigan con el estadio que hay detrás de mi casa. No vaya a ser cosa que después estos jugadores nos manden al carajo cuando se conviertan en dioses del Olimpo. La dignidad es urgente y el talento se seca cuando no hay donde sacarlo al sol. La vida a veces no alcanza y aunque ninguno de nuestros equipos llegue a ganar la Copa Libertadores, se merecen jugar sin que las piedras se les metan en los chuteadores. Se merecen los deportistas los mejores campos de juego, aquí mismito, en Cauquenes.

Mi madre me contó de un chico de 14 años que cae sin gloria sobre el pasto mal cuidado del estadio municipal. Mi mamá está triste. Me cuenta que es el hijo de una profesora de mi hermana. Mi madre me susurra al teléfono que el niño sucumbió como fulminado por un rayo, en medio de su carrera de héroe, alcanzado por la muerte en plena gloria. El corazón se le paralizó sin fama ni aplausos. Muerto sin música de fondo ni papel picado, en una cancha raída.

¡No hay derecho señores, no hay derecho!

Por: María Elizabeth Cancino
Periodista y Licenciada en
Comunicación Social U. de C.

2 comentarios

  1. Ese mismo sueño que tu tienes, es el que nos motiva a trabajar con estos niños y niñas cauqueninas. Esperamos contar con una cancha de fútbol acorde para la práctica de este deporte. Esperamos seguir contando con el apoyo municipal y que haga oídos sordos de aquellos que están reclamando «que el oviedo tiene ocupado el estadio todo el sábado en la mañana». Esta es una escuela abierta a la comunidad. Llegan niños de todos los clubes. Sin duda tu sueño de ver algún día en lo más alto del fútbol a uno de los nuestros se hará realidad, ya estamos dando los primeros pasos para que aquello suceda.

    Me gusta

Deja un comentario