Aunque las obras civiles están terminadas desde fines de mayo, una serie de retraso de diverso tipo mantienen a 26 familias del pasaje Huerta -en el Barrio Estación- sin alcantarillado, con todos los inconvenientes de higiene y salud que ello acarrea.

La última demora conocida se debió a que la empresa contratista cambió una de las bombas elevadoras por una similar a la que establecía el proyecto original, ello debido a que el mismo tipo indicado en los planos no se comercializa en nuestro país, lo cual no fue aceptado por los inspectores independientes contratados por la empresa Aguas Nuevo Sur.

Por lo anterior, la empresa Networking -a cargo del proyecto de 50 millones de pesos- debió encargar el equipo desde el extranjero. Sin embargo, mientras los vecinos y el municipio local esperaban el arribo de la bomba para terminar con el proyecto, surgió un nuevo inconveniente y por ende, nuevas demoras.

Esta vez un nuevo inspector, uno de los tres que ha revisado la obra, realizó la llamada “prueba de la luz”, que consiste en alumbrar desde un extremo del ducto con la linterna, la cual debe reflejarse íntegramente en el otro extremo, lo que no ocurrió, por lo cual la empresa contratista debió, nuevamente, destapar las tuberías y correghir el error encontrado.

Hasta ayer -tanto la empresa encargada de las obras como la municipalidad local- se encontraba a la espera de una nueva visita del inspector, para proceder a tapar los forados en las calles, los que fueron, los que fueron abierto utilizando maquinaria pesada.

En tanto, las 26 familias que se verán beneficiadas siguen a la espera, “hemos esperado tanto, que un poco más ya no quiere decir”, dicen con resignación algunos vecinos, quienes incluso ya han modificado sus baños a la espera de conectarse al alcantarillado.

La dificultad para la conexión al sistema de evacuación de aguas servidas surge del hecho de que este pasaje, ubicado en el acceso norte al populoso Barrio Estación, se encuentra varios metros bajo la cota del alcantarillado, por lo que la descarga de los baños deberán ser acumuladas en una cámara, desde donde dos bombas eléctricas procederán a “levantar” las aguas negras hasta la red pública, ubicada unos 120 metros más al sur y unos cinco metros más alto, bajo la avenida Ruperto Pinochet.

Aun cuando en el municipio local nadie quiere amarrarse con fechas, el inspector de Obras, César Sepúlveda, dice tener esperanzas de que pasado la primera quincena de diciembre todo estará terminado, para bien de las 26 familias y de la comunidad en general.

El Centro