Chile, ¿potencia mundial del hidrógeno verde?

#OPINIÓN: El mundo está experimentando un cambio de paradigma energético, estamos avanzando desde una sociedad basada en fuentes de energía de combustibles fósiles, por ejemplo, el petróleo y el carbón, hacia una que se basa en energías renovables, como lo son la energía solar, eólica, y geotérmica. Dentro de las nuevas tecnologías limpias y renovables, el hidrógeno -particularmente el hidrógeno verde- es una de las más atractivas, donde nuestro país tiene ventajas competitivas para su producción, lo cual, posicionaría a Chile como una potencia energética mundial.

Por: José Gerardo Moya C., Doctor en Química, Física y Catálisis de la Universidad de Utrecht, Holanda.

La Revolución Industrial (también conocida como Primera Revolución Industrial), período que se extiende desde la mitad del siglo XVIII a mediados del siglo XIX, produjo una de las mayores transformaciones económicas, sociales y tecnológicas de la historia de la humanidad. A este período le sigue la Revolución Tecnológica -también llamada Segunda Revolución Industrial-, que se extiende desde la segunda mitad del siglo XIX, hasta la Primera Guerra Mundial. En estos años los cambios tecnológicos se aceleran, por ejemplo, con la irrupción de nuevos medios de transporte, como el tren, y nuevas fuentes de energía como el gas. Además, se produce una internacionalización más profunda de la economía, lo cual ha modelado el mundo hasta nuestros días. 

A lo anterior, hay que sumar todos los beneficios -principalmente en la calidad de vida de las personas- que estos períodos han producido, dichos avances han tenido un profundo impacto, por ejemplo, las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera. Se estima que, desde la mitad del siglo XIX hasta nuestros días, las emisiones de dióxido de carbono (CO2) han aumentado desde prácticamente cero, hasta 35.000 millones de toneladas al año (Fuente: Global Carbon Project). Cabe recordar que el dióxido de carbono es una molécula que, al aumentar su concentración en la atmósfera, contribuye al efecto invernadero, y por consiguiente a los cambios en el clima global. 

La humanidad enfrenta una tarea titánica, reducir las emisiones globales de CO2. Se ha propuesto que para 2050, las emisiones netas de dióxido de carbono deben ser reducidas a cero. Para lograr esta meta, una de las tecnologías más prometedoras, es el uso de hidrógeno como fuente de energía limpia, renovable, y libre de emisiones.

Chile, posee una ventaja competitiva incomparable con respecto a otros países, ya que tiene el potencial de producir hidrógeno mediante fuentes de energías renovables, por ejemplo, energía solar y eólica. 

El hidrógeno se produce, principalmente, mediante un proceso químico conocido como electrólisis del agua, donde el agua es separada en sus elementos constituyentes, que son el hidrógeno y el oxígeno. Este proceso consume energía, y dependiendo de la fuente de energía utilizada, el hidrógeno es clasificado, por ejemplo, en hidrógeno gris, hidrógeno azul, o hidrógeno verde. En el caso del hidrógeno verde, la energía usada en el proceso de separación, debe proceder de fuentes limpias y renovables. 

En 2020, Chile inició un plan estratégico nacional del hidrógeno verde. Este plan de desarrollo de la industria del hidrógeno, proyecta que la inversión necesaria acumulada para 2050, deberá ser de 330.000 millones de dólares (USD), cifra equivalente al producto interno bruto (PIB) nacional (Fuente: Estrategia Nacional del Hidrógeno Verde, Gobierno de Chile). Establecer una industria del tamaño propuesto, conlleva un gran esfuerzo de los sectores público y privado. Por un lado, se debe desarrollar y construir la infraestructura necesaria y, por otro, se debe formar capital humano avanzado que permita mantener este tipo de industria.

Llevar a buen puerto el desarrollo de la estrategia nacional del hidrógeno, estará colmado de complejidades técnicas, económicas y sociales. Además de la formación del capital humano, y la inversión necesaria, su desarrollo tendrá un profundo impacto en las comunidades donde los distintos proyectos relacionados se lleven a cabo. Por lo tanto, sería equívoco considerar el desarrollo de esta estrategia desde un punto de vista demasiado optimista, aunque es innegable que es una oportunidad con un potencial formidable para el país, la cual podría posicionar a Chile como una potencia energética global. En consecuencia, para avanzar en la implementación de esta estrategia, es necesario considerar las distintas voces, tanto a favor, como aquellas más críticas. De esta forma, se llegará a soluciones sólidas, que contribuyan al desarrollo de esta nueva industria.

El socio estratégico de nuestro país en esta iniciativa es la Unión Europea, la cual corresponde a un área densamente poblada, con una alta calidad de vida, y un alto desarrollo tecnológico, por consiguiente, un área con un alto requerimiento energético. Además, durante 2023, Estados Unidos lanzó su propia Estrategia y Hoja de Ruta Nacional de Hidrógeno Limpio. Ante este escenario surgen preguntas, ¿cómo influirá el desarrollo de la estrategia nacional de hidrógeno verde en las relaciones internacionales de nuestro país?, ¿cómo cambiará la importancia geopolítica de Chile en la región?, y unas de las preguntas de mayor relevancia ¿cuál es la postura de China con respecto a las tecnologías del hidrógeno verde?, ¿será prioridad nacional el desarrollo de esta tecnología para la potencia tecnológica e industrial del siglo XXI?

Como hemos revisado, el hidrógeno verde no solo promete cambiar nuestra economía, y nuestro desarrollo tecnológico, además, producirá cambios en la forma en que nuestro país se relaciona con las distintas potencias globales, y con los países de la región. En consecuencia, esta iniciativa necesita ser abordada desde un punto de vista multidisciplinario, donde opiniones a favor y en contra sean consideradas, evitando caer en exitismos que tengan poco asidero en la realidad nacional; para que la estrategia nacional del hidrógeno verde no solo sea una promesa, y se convierta en una realidad.

Por: José Gerardo Moya Cancino, Doctor en Química, Física y Catálisis. Académico e Investigador de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Finis Terrae.

Deja un comentario