#COLUMNA: En una columna previa, se discutió la idea de establecer una institución de educación terciaria (o de educación superior) en nuestra querida ciudad, la Universidad de Cauquenes. Es indudable que una institución de estas características sería un gran aporte al desarrollo cultural y económico de Cauquenes, lo cual le daría visibilidad a la ciudad a nivel nacional, y contribuiría a recobrar la importancia que alguna vez tuvo Cauquenes. Con el motivo de seguir discutiendo esta idea, debemos hacernos ciertas preguntas que nos permitan establecer, si un proyecto de estas características es viable.
Por: José Gerardo Moya C., Doctor en Química, Física y Catálisis de la Universidad de Utrecht, Holanda.
Entre las preguntas que deberíamos hacernos están, ¿existe antecedentes históricos que sustenten la idea de establecer una institución de educación terciaria en nuestra querida ciudad?, ¿han existido iniciativas ciudadanas que han terminado en la apertura de alguna universidad en Chile o el extranjero?, ¿Cauquenes tiene alguna ventaja competitiva que haga viable un proyecto de esta envergadura? El motivo central de la siguiente columna es dar respuesta a estas preguntas.
En la actualidad, la única institución que ofrece una oportunidad de acceso a la educación terciaria, de nivel técnico, es el Centro de Formación Técnica San Agustín (CFT San Agustín). Esta institución ha contribuido a formar profesionales de nivel técnico en Cauquenes desde 2003, pero esto no fue siempre así. Además de los proyectos truncados de los campus de la Universidad de Talca y la Universidad Católica del Maule en nuestra ciudad, los cuales fueron planeados y ejecutados de forma incorrecta, haciendo inviable ambos proyectos educativos.
Sin embargo, en el pasado existió una institución en nuestra ciudad de Cauquenes que entregó educación superior, y funcionó por décadas de forma exitosa.
La institución que ofreció educación de nivel universitario a los cauqueninos durante décadas fue nuestro querido Liceo de Hombres de Cauquenes (B-32), actualmente Liceo Antonio Varas de la Barra, fundado en 1837.
Andrés Bello, primer Rector de la Universidad de Chile y uno de los intelectuales más brillantes de nuestra historia, y de América, y que el Banco Central de Chile homenajea al incluir su rostro en los billetes de 20.000 pesos, relata este hecho en una de sus más importantes obras. (Ver “Repertorio Americano”, principal antología de Andrés Bello recopilada por el destacado historiador, académico e intelectual, Iván Jaksic).
En sus escritos dedicados a la educación e historia, Andrés Bello relata que los diferentes liceos de las principales ciudades chilenas del siglo XIX, como Santiago, La Serena, Concepción, Valparaíso, Copiapó, y Cauquenes, dictaban cursos universitarios en distintas áreas, los cuales eran convalidados por la Universidad de Chile (única universidad chilena existente en aquella época) para la posterior obtención de un título profesional. Este sistema de educación superior funcionó exitosamente durante décadas, y egresaron ilustres intelectuales, claves para el desarrollo cultural de nuestra nación. Por ejemplo, Francisco Bilbao realizó todos sus estudios superiores en el Instituto Nacional de Santiago. Por lo tanto, a la pregunta, ¿existe antecedentes históricos que sustenten la idea de establecer una institución de educación terciaria en nuestra querida ciudad? Debemos responder sí.
En el Chile actual, tendemos a creer que las iniciativas para establecer nuevas universidades provienen solo del sector público, como es el caso de la Universidad de O´higgins y Universidad de Aysén, ambas fundadas en 2015, o bien del sector privado, como son el caso de todas las universidades privadas fundadas a finales de la década del 80, por ejemplo, Universidad de Los Andes, y Universidad Andrés Bello. Por otra parte, hay instituciones que han sido fundadas por iniciativa de la ciudadanía, los dos ejemplos más relevantes corresponden a la Universidad de Concepción y la Universidad Austral de Chile.
Estas dos universidades son instituciones fundamentales para la nación chilena, y han realizado aportes significativos al patrimonio cultural y educativo nacional. La Universidad de Concepción fue fundada oficialmente en 1919 por un grupo de intelectuales penquistas, liderados por Enrique Molina Garmendia. En el caso de la Universidad Austral de Chile, ubicada en Valdivia, un grupo de destacadas personalidades de la ciudad lideradas por Eduardo Morales Miranda abogó por la fundación de una universidad en la ciudad. Ambos casos son emblemáticos, porque estos proyectos educativos no fueron iniciados por el estado o fundaciones u organizaciones de origen privado, por el contrario, fueron iniciativas propuestas por un grupo de ciudadanos comprometidos con el futuro de las respectivas ciudades. Por lo tanto, la respuesta a nuestra pregunta ¿han existido iniciativas ciudadanas que han terminado en la apertura de alguna universidad en Chile o el extranjero?, debemos responder, sí, las ha habido, y no sería un impedimento que volviera a suceder.
Un factor clave al momento de pensar en la fundación de una universidad en nuestra querida ciudad, es la conexión de dicha institución con el área productiva de Cauquenes. Por lo tanto, ¿Cuál es la ventaja competitiva de Cauquenes? ¿En qué somos buenos, o líderes a nivel nacional?
En una columna publicada hace algunas semanas en este medio, Claudio Fredes M., decano de la Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales de la Universidad Católica del Maule, aclaraba que según el Catastro Vitivinícola 2021 del Servicio Agrícola y Ganadero, las comunas que tienen más superficie y número de propiedades plantadas con viñedos son San Javier y Cauquenes. Esta información es de gran relevancia, ya que esta sería nuestra ventaja competitiva a nivel nacional, tenemos el potencial de convertirnos en la capital vitivinícola de Chile, y para lograrlo, establecer la Universidad de Cauquenes, una universidad enfocada en desarrollar nuevas tecnologías para las industrias del vino y agrícola, debería ser nuestra prioridad.
Según datos de Global Trade Data, en 2021, el 2.12% del total de las exportaciones de Chile, correspondieron productos de la industria del vino, 1,12% del total a uvas, y más del 5% del total a otro tipo de frutos. Por consiguiente, Cauquenes tiene el potencial para convertirse en una ciudad protagonista de unos de los principales sectores productivos del país.
El principal centro mundial de investigación y desarrollo de tecnologías para la industria agrícola y alimentaria se encuentra en la ciudad de Wageningen, en los Países Bajos u Holanda. Esta ciudad tiene una población similar a la de Cauquenes (alrededor de 39.000 habitantes) y alberga a la Universidad de Wageningen, la cual es el líder indiscutido a nivel mundial en desarrollo de tecnología para estas industrias (consultar el QS World University Rankings by Subject 2023: Agriculture & Forestry).
La Universidad de Wageningen fue fundada en 1876, como un Colegio Agrícola, pero fue durante la década de los 70, cuándo su historia cambió. Durante aquella década, hubo una gran migración desde el campo a la ciudad en Holanda, todo esto impulsado por la industria del gas natural y las empresas tecnológicas, como Phillips. Las localidades agrícolas holandesas sufrían un fenómeno muy parecido al que sufre Cauquenes en la actualidad, la población joven se veía forzada a emigrar a grandes ciudades en búsqueda de un mejor porvenir. Para evitar esto, el gobierno holandés inició un plan para tecnificar y hacer más eficiente la industria agrícola holandés. El resultado de ese plan tuvo frutos, Holanda es unos de los líderes mundiales en producción de tecnología agrícola (todos conocemos los tulipanes holandeses), y tiene la universidad (Universidad de Wageningen) más importante en ciencias agrícolas del mundo. Todo esto para un país con un número similar de habitantes que Chile, pero que vive en un territorio con una superficie menor a las regiones de O´higgins y Maule (alrededor de 42.000 km2). Personalmente, no considero que los proyectos de carácter educativo o cultural deben ser copiados de experiencias de otros países, pero en este caso, el modelo de la Universidad de Wageningen debe ser una inspiración para una eventual Universidad de Cauquenes.
Por consiguiente, hemos respondido nuestras tres principales inquietudes con relación a la creación de una universidad en nuestra querida ciudad. Sí, hay un antecedente histórico de un sistema de educación universitaria exitoso en nuestra ciudad. Sí, han existido iniciativas ciudadanas que ha terminado en la fundación de instituciones fundamentales para la nación chilena, como son la Universidad de Concepción y la Universidad Austral. Por último, Cauquenes tiene una ventaja comparativa, que la puede convertir en la capital nacional de una de las industrias relevantes para el país, la industria del vino. Lo que necesitamos es voluntad para que nuestro sueño de tener una universidad local, con relevancia nacional, y por qué no mundial -la Universidad de Cauquenes- sea una realidad.

Por: José Gerardo Moya Cancino, Doctor en Química, Física y Catálisis de la Universidad de Utrecht, Holanda. Académico e Investigador de la U. Finis Terrae.
