Costó, pero se logró. Chile clasificó a la Copa del Mundo Brasil 2014

El pitazo final del brasileño Leandro Vuaden confirmó la clasificación de Chile a la Copa del Mundo 2014, desatando los festejos de jugadores, cuerpo técnico, dirigencia e hinchada. Esa explosión de alegría y unidad fue el cierre de un largo camino iniciado en octubre de 2011 que concluye de manera exitosa, pero que en algún momento pareció destinado al fracaso. 

Claudio Borghi fue el elegido por el presidente de la ANFP Sergio Jadue para ocupar el cargo de Director Técnico. A ojos de la dirigencia y buena parte de la prensa, El Bichi reunía capacidad y éxito profesional (campeón en Colo Colo y Argentinos Juniors) además del afecto de pueblo futbolero. Este último atributo era importante para los directivos que necesitaban una imagen potente que bajara el nivel de rechazo que ellos tenían entre la hinchada, quienes los responsabilizaban de la  polémica salida de Marcelo Bielsa de la cabina técnica nacional.

Si bien traía a cuestas la dolorosa eliminación ante Venezuela en Copa América, la confianza hacia Borghi y sus jugadores seguía intacta de cara al debut por Eliminatorias ante Argentina.  Pero un confuso incidente disciplinario previo al viaje, protagonizado por Jorge Valdivia y Jean Beausejour y la pobre actuación en Buenos Aires  con goleada 1-4 incluida generó el primer cortocircuito en el plantel, el que se suavizaría con el triunfo de local ante Perú.

El quiebre total llegó a la próxima jornada. Nuevo incidente disciplinario y nuevamente Valdivia y Beausejour involucrados, claro que ahora acompañados por Jara, Vidal y Carmona. El “Bautizazo” no sólo repercutió en la cancha (un equipo distraído por los hechos recibía cuatro goles ante Uruguay en una actuación deplorable)  sino que fue un golpe devastador al estilo de manejo más relajado de  Borghi, quien perdió credibilidad ante una hinchada que recordaba con nostalgia a Bielsa, un fantasma con el que el seleccionador nunca supo lidiar.

Pese a que incluso llegó a liderar la tabla tras las victorias en Bolivia y Venezuela, la situación era clara: el otrora “Rey Guachaca” había perdido la confianza del público y también de sus jugadores. Una racha de 5 derrotas consecutivas, decisiones tácticas erradas (la incomprensible inclusión de Vidal como líbero ante Colombia como muestra) y la sensación de que una muy buena generación de jugadores era desperdiciada hizo que para noviembre de 2012 la situación fuera insostenible. Jadue intentaba remediar el error y despedía a Borghi  luego de una derrota en amistoso ante Serbia. Bichi dejaba la selección en el 6° lugar con 12 puntos.

La esperanza de enmendar el rumbo recaía sobre los hombros de otro argentino: Jorge Sampaoli. El casildense, más allá de su paso inicial por O’Higgins, llegaba avalado por sus éxitos en Universidad de Chile.  Su coincidencia con el método de trabajo de Bielsa generaba confianza entre los jugadores, aunque fueron las diversas reuniones individuales que sostuvo con los seleccionados las que lograron lentamente rearmar a un grupo resquebrajado por los malos resultados y la indisciplina de algunos de sus miembros.

Pese a la derrota inicial ante Perú, las buenas sensaciones quedaron en el aíre. Y eso se ratificó ante Uruguay en Santiago, triunfo clave que permitió engancharse nuevamente en la pelea y mostrando un buen fútbol ante un rival directo. Tanto fue el cambio que se produjo el regreso de David Pizarro a las convocatorias tras 8 años de ausencia, un hecho que daba cuenta de un grupo cohesionado y más ordenado. Las victorias antes Paraguay, Bolivia y Venezuela dejaron la tarea muy avanzada.

Lo que siguió está fresco. El empate increíble ante Colombia y el triunfo ante Ecuador sellaron la primera clasificación consecutiva obtenida en cancha a Copas del Mundo, terminando en el tercer lugar con 28 puntos.  El cuerpo técnico encabezado por Jorge Sampaoli lograba el objetivo con apellidos como Vidal, Medel y Sánchez como estandartes. Alegria para un país y especialmente para un plantel que, por errores propios y ajenos, vio amenazado el objetivo de llegar a la fiesta máxima. Pese a las turbulencias, Chile llegó a Brasil.

Por: José Luis Rivera B.

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