Conflicto Palestino-Israelí: "Han sido 60 años de paz simulada"

Estamos en un tiempo muy delicado como para opinar unilatelaralmente sobre el conflicto palestino-israelí… hay vidas de gente inocente que se están perdiendo por intereses creados durante 60 años de paz simulada… los civiles son quienes están sufriendo una guerra desigual. 

Por un lado, un ejército armado con tanques y fuerzas especiales, misiles hechos para destruir kilómetros a la redonda. Y por otro lado, tenemos un pueblo de civiles que hace 60 años fueron despojados de sus hogares, reubicados contra su voluntad, y que están sufriendo el impacto del bloqueo del muro contruido por el re-electo Sharon y cuya «brillante» idea fue retomada por Barak, lo que significa la restricción del 95% de los recursos hídricos de palestina. Se suma a esto el bloqueo de insumos alimenticios y de cortes de energía que tienen a toda Palestina viviendo bajo condiciones precarias.

 Quienes son los culpables? TODOS? o sólo los terroristas? Hamas y la Jihad? Ayer, por la noche mientras todos dormían, Israel lanzó una ofensiva que salió de todos los límites imaginables, bombardeando sin piedad la franja de Gaza y Cisjordania dejando la zona devastada. Murió gente inocente, niños de meses, jóvenes como nosotros.

Hoy me entero aterrada de que Rafá ha sido atacada en varias ocasiones desde la noche del viernes, aparentemente en un intento de Israel por demoler los túneles que conectan el enclave con Egipto, por donde se introducen alimentos, materiales y armamento.

A primera hora de la madrugada, las Fuerzas Armadas israelíes han emitido un comunicado para informar sobre el bombardeo de un total de 85 puntos de la Franja de Gaza desde la medianoche, tal y como ha recogido el diario israelí ‘The Jerusalem Post’.

 Las fuerzas israelíes han bombardeado una comisaría de Policía. por otro lado, han atacado la vivienda de un miembro de las Brigadas al Qassam en la localidad de Rafá y una vivienda del campamento de refugiados de Bureij, hiriendo al menos a cinco civiles. QUE ES ESTO?

 Por otra parte, Israel ha decretado leyes contra los palestinos-israelies, que viven junto a ellos desde su asentamiento en el Estado de Israel, no son terroristas, son sus compatriotas, pero son vistos como enemigos, como cuidadanos de tercera categoría, no pueden comprar terrenos, se les prohíbe reunirse con sus parientes de Cisjordania  los ataques racistas han incrementado un 76% según la ACRI (Asociación por los Derechos Civiles en Israel).

 Han sido 60 años de paz simulada, porque los ataques son mutuos, Hamas lanza bombas a Israel o envía carros bomba o, lo que es peor, personas dispuestas a inmolarse por sus creeencias, estamos hablando de una fracción de la población, no de una postura GUBERNAMENTAL, si lo ha hecho Israel tras cada ataque de los grupos fundamentalistas palestinos, actuando de manera desproporcionada.

 Hoy Israel anuncia la opción TERRESTRE, con lo que movilizará 75 mil soldados. Con esto obliga al gobierno de Palestina a entrar en su juego, penosamente, las fuerzas son desiguales, debido al embargo.
 Ambas partes han propuesto formas de alcanzar la muy anhelada paz, sin embargo, cuando más cerca se estuvo durante el gobierno de Arafat quien estaba en abiertas conversaciones con el el laborista Isaac Rabin —gran impulsor del proceso de paz— este fue asesinado por un compatriota judío ultraortodoxo al que no le gustó la idea de la paz.

 Será que Samuel P. Huntington autor del libro «El choque de Civilizaciones y la Reconfiguración del Orden Mundial», escrita en el año 1968, tenía razón cuando planteaba que después de la Guerra Fría no se ha instaurado, como muchos profetizaban, la victoria final de Occidente sino que se ha dado un resurgimiento o una reafirmación de viejas civilizaciones. Resurgimiento y reafirmación que han comportado un alejamiento y un rechazo de todo aquello que proviene de Occidente, que ha supuesto un retorno a los más autóctonos orígenes culturales: unos orígenes que son fundamentalmente religiosos. Así, pues, emergen unas viejas civilizaciones que tienen en una religión su más profunda identidad.

 Huntington constata el resurgir islámico (muchos países que en las décadas de la guerra fría asumían el marxismo-leninismo o que formaban parte de los países no alineados, actualmente encuentran su identidad y esperanza en el Islam), la civilización china (la milenaria China recupera el Confucionismo, la concepción de la vida del maestro Confucio, del siglo VI antes de Cristo), la civilización japonesa (formada a partir de la china pero con tradiciones propias), la civilización hindú (que tiene un núcleo cultural de más de tres mil quinientos años), la civilización ortodoxa (emparentada con la Occidental pero que remarca las diferencias), también la civilización budista y, con futuro impreciso, la civilización africana y la latinoamericana.

 Este nuevo orden mundial tiene sus riesgos. Las civilizaciones emergentes se consideran superiores a la de Occidente, con valores morales más auténticos. Huntington prevé que, por vía del desafío demográfico (el 2025 más del 25% poblacional mundial será musulmana) o por vía del crecimiento económico (el 2025 Asia incluirá siete de las economías más fuertes del planeta) o por vía de la militancia creando inestabilidad, el poder y los controles de la civilización occidental se desplazarán hacia las civilizaciones no occidentales. Así, un choque de civilizaciones, de estas civilización arraigadas a religiones, dominará la política a escalera mundial: en las fronteras entre civilizaciones se producirán las batallas del futuro. Una de estas fronteras o líneas de fractura pasa precisamente por la ex-Yugoslavia dividiendo sus pueblos.

 El retorno a las culturas autóctonas o indigenización dificulta hablar de principios éticos y valores universales. Para muchos chinos y para muchos musulmanes la democracia y la misma Declaración Universal de Derechos Humanos son creaciones occidentales, no universales. En esta situación, si se quiere evitar peligrosos enfrentamientos, es urgente buscar los atributos comunes en todas las civilizaciones, es decir, tenemos que perseguir, aceptando la diversidad, la moralidad mínima que se deriva de la común condición humana.

 Esto es lo que hoy ha olvidado Israel, la mínima moralidad y ha perdido el rumbo, y ya ha recibido el espaldarazo de su infinito aliado EE.UU. Su actuar está fuera de cualquier marco ético y es condenable.
 Levantaron un muro, crearon campos exclusivos para los palestinos, matan sin remordimientos, disparan contra civiles que llevan ayuda humanitaria a Palestina, se han vuelto racistas atacando y e incluso discriminando a través de la ley a los palestino-israelies. Lo que me deja un sabor amargo, me revuelve el estómago… que pasó con su memoria colectiva, son como judíos criados bajo la estela hitleriana, racistas y despiadados. Finalizo con dos citas de elmundo.es muy decidoras al respecto:

 «Sumados a los problemas de convivencia de los distintos grupos sociales hay que añadir el deterioro de la esfera política, aquejada por la gerontocracia y por los casos de corrupción que acosan a sus líderes, entre ellos el propio primer ministro, Ehud Olmert. Así que Israel tampoco está para muchos fastos. Quizá por todo esto suenen vacías las palabras que pronunció el pasado 8 de mayo —día en que, según el calendario hebreo, se conmemora la creación de Israel—: «En el año 60 del Estado de Israel, podemos decir que Dios ha cumplido su promesa».

 Entre paréntesis no creo que Dios esté muy contento con estos actos y menos que los que están haciendo esto sean parte del pueblo escogido (esto lo digo con bases) muy judíos son pero de ahí no pasan.
 «El escritor Miguel Murado, autor de los libros ‘La segunda Intifada. Historia de la revuelta palestina’ (Ediciones del Oriente y del Mediterráneo, 2006) y ‘Fin de siglo en Palestina’ (Lengua de Trapo, 2008), recuerda las palabras que pronunció el rabino Eliahu Leibowitz cuando Israel ocupó los territorios palestinos. Dijo que debería abandonarlos cuanto antes, porque cuando uno gana una guerra corre el riesgo de perder su alma. «Es una desgracia para Israel ocupar territorios porque al lograrlo ha destruido su propia utopía de vivir en paz. Un pueblo que se acostumbra a gobernar sobre otro, inevitablemente se acaba volviendo insensible al sufrimiento. No hay nada intrínsecamente malo en los israelíes, pero ellos mismos se han puesto en una situación en la que la inocencia es imposible. No se puede ser inocente cuando se gobierna a millones de personas por la fuerza porque, inevitablemente, les tienes que hacer daño», concluye este experto que cubrió el conflicto palestino-israelí entre 1998 y 2003.

Otros Datos:

 El muro de separación entre Israel y los territorios ocupados limita e inlcuso impide la circulación de personas entre ambas zonas. Naciones Unidas estima que en los últimos años, más de 100.000 de los 125.000 palestinos de Gaza y Cisjordania que trabajaban en territorio israelí han perdido su trabajo.
 Un informe de 2007 del Fondo Mundial de la Alimentación y la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO), ambos de la ONU, alerta de que la creciente pobreza y el desempleo obligan al 84% de los habitantes de Gaza y al 60% de Cisjordania a vivir de la caridad y de que, sin ésta, no podrían alimentarse, ya que durante 2006 muchos palestinos vendieron sus propiedades para comprar comida.

Finalizando, no estoy sembrando antisemitismo, estoy haciendo un análisis, objetivo, basado en fuentes creibles y con criterio de comunicadora social. Todo el que asesina a otro ser humano es indigno sea quien sea. Hago este análisis sólo porque los medios de derecha se han dedicado a victimizar a Israel y las cosas no son así y hay que decir la verdad, por algún medio se tiene que saber lo que está pasando.


Por: Katherine Oyarzún
Periodista y Licenciada en Comunicación Social
Columnista Cauqeunesnet.com

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