“Cuando tú no tienes tiempo, no puedes hacer presencia, presente. Presente: palabra maravillosa que significa aquí, ahora, ya. Pero que también significa regalo… Estar: Presencia, Presente”, esas fueron las palabras de Coco Legrand en su stand-up comedy en el Festival de Viña del Mar el 2010, para hacer una crítica a la sociedad que pasa muy ocupada y no tiene tiempo para sus familias, amigos, compañeros, parejas y pares.
Me quise aferrar a esta parte de su presentación que hace unos días me dejó pensando bastante, cuando le mostraba videos de este gran artista chileno a unas chicas ecuatorianas que llegaron a trabajar y estudiar en Chile.
En parte porque el tiempo no es un lujo para mí estos días, repartiéndome entre la U y mis 3 trabajos es algo que no he podido disfrutar.
Tiempo, el que junto con la distancia y el destino lograron también terminar una relación por la que luchaba hace casi dos años.
Eso, más la muerte de Blanquita, la pequeña hija de 6 años de Pampita, Carolina Ardohaín y Benjamín Vicuña, lamentable noticia que afectó a todo Chile y también a Argentina me han hecho darle un valor especial a esta frase en la rutina de Alejandro González, más conocido como Coco Legrand.
¿Cómo saber de cuánto tiempo disponemos para los nuestros?
Es una pregunta sin respuesta y ante ello lo mejor es siempre dedicarse a estar, a hacer presencia presente, dar un regalo y estar.
Compartir un “tonto e inocente” juego con los hijos, un paseo con los sobrinos, unos minutos para regalonear con la pareja, ir a almorzar o cenar con los padres, compartir un trago, un café una salida o conversación con los amigos… estar, ese es el punto.
En esta vida en la que comúnmente nos ausentamos cada vez más de los nuestros por el trabajo para poder tener mayores ingresos económicos. A eso sumemos el cansancio, la tv, el internet y el Smartphone, elementos que nos distancian y nos hacen olvidar los detalles, esos que al final llenan de energía y generan una reacción mutua entre quienes comparten tiempo.
Pequeños detalles que pueden evitar arrepentimientos, generar amor y así realizar un pequeño acto que puede cambiar el mundo, al menos el tuyo y el de quienes te quieren.
No olviden, hacer Presencia, Presente, hacer un regalo y… estar, no es tan difícil.


Eduardo, tienes toda la razón, uno deja las cosas importantes de lado, por estar haciendo cosas, que en realidad, son entretención de un momento, Internet pucha que que quita tiempo, es una obsesión. Hay que hacer un esfuerzo, y compartir más con la familia, que al final, es lo que más importa en esta vida. Me prometo a mi misma, de ahora en adelante, hacer Presencia Presente. Un abrazo desde Santiago, pero soy Cauquenina Chuchoquera de Corazón.
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¡Guapa!
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