
Han pasado 10 años desde ayer
desde ayer han pasado 100 años
la vejez se instaló de golpe y
cimentó su rictus en mis labios
Una silla preciso para esperar
las horas que aguardan en las profundidades que desconozco
Han pasado los años de los míos,
de los nuestros
por un cedazo caliente que designa
que elige
que mata
Del otro lado un camino escabroso,
parecido a horroroso,
con tintes destellantes de maravilloso
Es la rueda de la fortuna
adornando mis canas hechas de rejas negras
Rejas de cementerio de tumbas
partidas y abiertas
Es el tiempo que no termina de discurrir
y muerte que no acaba de derrumbar
No hay tiempo
Es la vida que se instala en los escombros
es un niño que nace
y…
como fue y habrá
una vieja que muere.
