Así lo afirma Jacqueline Alarcón, al cumplir su primer mes como jefe del Centro de Atención Previsional Cauquenes del IPS. Agrega que el contexto post terremoto ha sido todo un desafío para su equipo de trabajo.
A poco más de un mes de haber asumido en propiedad su cargo como jefe del Centro de Atención Previsional Cauquenes del IPS y a dos meses del terremoto, Jacqueline Alarcón, trabaja sin descanso para sacar adelante las tareas de una institución que desde el primer día intenta ponerse de pie y retomar su normalidad.
“Siento que por sobre la tragedia que nos correspondió vivir, con todos los funcionarios hemos hecho nuestro mejor esfuerzo por regularizar la atención, entendiendo que hoy más que nunca el cliente está en el centro de nuestro quehacer”, dice evaluando este período, en el que pasó de la subrogancia a la titularidad de su cargo.
Agrega que “en este período me he sentido acogida por el equipo regional del IPS y por mis funcionarios, porque para ellos también han sido días difíciles, nos ha correspondido trabajar en condiciones que no siempre han sido las más adecuadas, pero que tienen como único objetivo, ayudar a levantarse a una provincia fuertemente azotada por la naturaleza”.
Por eso, dirigir la reconstrucción de sus oficinas y el post terremoto, representan para esta asistente social, que ingresó a la institución el año 2001, un gran desafío en términos de lo que viene por delante y lo que ella espera lograr con su gestión. “Asumir la jefatura ha sido más difícil en este contexto donde hay que empezar de nuevo, de estar en una situación normal, estaría trabajando en cómo dar un sello personal a mi gestión, sin embargo, hoy lo que nos mueve es regularizar una atención centrada en nuestros clientes”, acota.

