Multitudinario adiós a víctimas de accidente vehicular en El Boldo


Cientos de personas llegaron ayer hasta la Parroquia de San Alfonso para acompañar a las tres víctimas del accidente carretero ocurrido el jueves en la ruta que une a Cauquenes con Parral a la altura del Sector El Boldo.

Juan Alberto Inostroza Sepúlveda (66), Juan Alberto Inostroza Aravena (44) -ambos camioneros- y Víctor Alberto Inostroza Mouchet (22), estudiante de Mecánica Automotriz; padre, hijo y nieto, respectivamente, quizás nunca pensaron encontrar la muerte juntos y por sus oficios -tal vez- tampoco creyeron que fuera en la ruta. Es que por capricho matemático se llevaban 22 años de diferencia y la ley natural dicta que son los hijos los que entierran a sus padres y en ningún caso que tres generaciones vayan juntas a la muerte.

Claramente la ley natural aquí no primó y estos tres hombres además de compartir el lazo sanguíneo, nombre y apellido y hasta la pasión por las máquinas, compartieron el lecho de muerte.

Hoy su familia está desolada, Ana María Inostroza, nieta, hija y hermana de los tres fallecidos, señala que ellos lo eran todo y lamenta quedar sola junto a su madre. «Eran personas tan buenas… Imagínate, eran unos kilómetros y pasa una tragedia enorme que destruyen mi vida», señala con la emoción a flor de piel.

Pero esa soledad que siente Ana María ayer se hizo más llevadera, puesto que fueron cientos los cauqueninos -amigos, conocidos, anónimos y hasta autoridades- los que quisieron acompañar a su familia y despedir los restos de sus seres queridos. Es así como, luego de un oficio religioso realizado a las 14:00 horas en la Iglesia de San Alfonso y caminando, el cortejo fúnebre se dirigió hasta el Cementerio General de la ciudad.

La inmensa columna de personas era secundada por conmovidos camioneros que también lamentaban la pérdida de dos de los suyos y muestra de su duelo una cinta negra enlutaban a sus máquinas, aquellas que son sus compañeras de viaje y herramienta de trabajo que les permite dar sustento a sus hogares. A ellos se sumaron integrantes del Club de Rodeo de Quella, que de impecable vestimenta típica y montados en sus caballos, también despedían a los Inostroza, especialmente al mayor de ellos, que era miembro de su agrupación.

Al más joven de las víctimas, aquel que era el futuro de la familia, emocionados ex compañeros de liceo y actuales compañeros de carrera, también lo acompañaban en su recorrido final. La multitud reunida era una imagen impactante y una muestra de cariño impresionante.

Luego de casi tres horas de exequias, se ponía fin al rito fúnebre. Los féretros de padre, hijo y nieto ingresaban juntos al Mausoleo familiar, acto que simbólicamente -y según la creencia católica- también se podía interpretar como su último viaje juntos, pero esta vez hacia la vida eterna.

Por: Cauquenesnet.com
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